Desapariciones forzadas
Centenares de miles de personas se despiertan todos los días sin conocer el paradero de uno de sus seres queridos; si vive o ha muerto, si lo están torturando en ese momento, si algún día volverá. Esa persona tiene familiares y amigos que no pueden oír el grito de la ausencia.
En el mundo, hay más de 42,000 casos sin esclarecer de personas arrestadas, detenidas o privadas de libertad a manos de agentes del Estado o de personas o grupos que actúan con su autorización, apoyo o complicidad. Solo en 2011 se han registrado 261 casos en 25 países.
Desde su creación en 1981, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias ha conocido más de 53,000 casos, cifra que Naciones Unidas considera muy por debajo de la realidad. Los diez países con mayor número de casos reportados son Irak, Sri Lanka, Argentina, Guatemala, Perú, Argelia, El Salvador, Colombia, Chile y Filipinas.
“En casos como Colombia y México, y en menor medida El Salvador, Marruecos o Pakistán, el número de casos anuales se ha mantenido a lo largo de los más de 30 años estudiados”, según Amnistía Internacional.
Las fuerzas del “orden” de algunos países han perpetrado abusos, con la complicidad de empresas extranjeras, contra poblaciones locales que se oponen a la explotación de las materias primas y a la destrucción de su entorno. Así ha ocurrido en Nigeria, en Sudán, en Indonesia y en Colombia.
Países como EE.UU. no han ratificado la Convención Internacional para la protección contra las desapariciones forzadas. La han ratificado 34 países, de los que solo 15 han reconocido la competencia del Comité contra las desapariciones forzadas para recibir quejas interestatales o individuales. ccs@solidarios.org.es
Carlos Miguélez M.
opinion@epasa.com
Coordinador del CCS.