Desarrollo de destinos

Por: Redacción 23/09/2017

En una semana que hemos abrigado vivencias disímiles: avances en la planificación de la Jornada Mundial de la Juventud, inundaciones en tierras altas, inauguración de nuevos sitios de esparcimiento municipal y penumbra en Tocumen, entre otros, se hace evidente con mayor claridad la necesidad de ampliación de noveles oasis para el exitoso florecimiento del turismo nacional. El Black Friday, más un experimento comercial que un cacareado hito turístico, no gozó de la genialidad anunciada ni los prodigiosos resultados por una garrafal falta de planificación entre todos los actores, autoridades, comerciantes y transportistas. Ello se logra con paquetes que aglutinen una oferta que no se puede rechazar, pasajes en vuelos chárter, más que asequibles, hospedajes ligados al volumen de compras, por ejemplo, "a la compra de $10 mil en mercancía en denominado negocio, su hospedaje de dos noches, incluyendo desayunos de obreros obesos, le sale gratis". Apremia fluidez en el transporte. La salida de Tocumen debe ser expedita. No podemos dejar deambular al turista en una zona de recepción fuera de aduanas, atiborrada de gente con letreritos.

El meollo del apagón de Tocumen fue un golpe bajo que más que afectar el movimiento de personas a través de la terminal por varias horas, aconteció el lunes en la mañana, un momento de mayor flujo, sobremanera teniendo en cuenta aquellos que participaron en las actividades de compras del fin de semana, dejando un sinsabor que va más allá de las significativas pérdidas de Copa y de los comercios en la zona libre del aeródromo. Se ha hecho mucho énfasis en la imagen del "Hub de las Américas" para perderlo todo por un accidente eléctrico, que pudo ser prevenido. ¿Cuántos pasajeros de Copa en sus tantísimos orígenes, afectados por el revés, acecharán las rutas alternas de Avianca, más económicas y funcionales, para sus futuros viajes? Entonces, el efecto del apagón no es un evento aislado, tiene serias repercusiones. En momentos que estamos a un tris de la apertura de la nueva terminal aérea se hace evidente una urgente revisión de algo tan elemental como el abastecimiento garantizado del fluido eléctrico. ¡No existe excusa para lo que ocurrió el lunes! Es como si el Canal de Panamá dejase de operar por unos días porque se inundó el lago Gatún a falta de mantenimiento al sistema de control hídrico de la Autoridad del Canal. Y el efecto no solamente golpea a Copa, afecta a los comerciantes que tan caro pagan por el arriendo de locales, noquea la credibilidad de un país que se llena la boca con aquello que vamos en el sendero al primer mundo. Debe existir un plan alterno de operaciones porque sí pueden ocurrir diferentes escenarios, inundaciones, incendios u otros fenómenos que no permitan la fluida operación de Tocumen. Para ello, a Dios gracias, contamos con el aeropuerto de Howard, en un fatídico estado de abandono y tribalismo, subutilizado por líneas aéreas de segunda categoría, donde el aire acondicionado funciona a veces sí, a veces no. "Fulanito, desvíame los vuelos para allá, no se te ocurra jamás cancelarlos".

El desarrollo de destinos, en adición al enjambre logístico, implica un sesudo análisis de tarifas asequibles, propagación de imanes que están aquí ya, pero que no los impulsamos como tan acertadamente lo presentan los vecinos mexicanos en el ejemplo plasmado, muestras tales la reconstrucción de Panamá Viejo, el trazado del sendero del Camino Real como la Ruta del Oro, el camino, Dios me valga, a la cima del cerro Pechito Parao en Darién, donde Balboa atisba el Mar del Sur, Taboga, Portobelo y San Lorenzo, Natá de los Caballeros, el sitio arqueológico El Caño. ¡Gozamos de tantas prendas y tan breve imaginación! /Líder empresarial.

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