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Desarrollo ideal


El país experimenta un empuje increíble que es reconocido en todo el mundo. Es ilógico ir en contra de eso si en verdad apuestas al crecimiento de la nación.

Es por eso que resulta lamentable que en los discursos políticos se pretenda atacar ese desarrollo. Si a Panamá le va bien es seguro que a la mayoría de los panameños y extranjeros que viven aquí también.

Solo basta con recorrer las calles de la ciudad y muchas provincias del interior. Se percibe ese aroma a prosperidad que es positivo.

Intentar manchar el momento positivo no es correcto, porque el daño no se causa a un gobierno sino a todo un país.

Si por un momento algunos políticos dejaran de jugar con esta clase de temas, el auge sería mayor y los debates se enfocarían en temas relevantes, como la modernización de la educación.

Como todo país en vías de desarrollo es importante corregir el rumbo de algunos programas estatales. Sobre todo, aquellos dirigidos a mejorar las condiciones habitacionales de la población y los que buscan combatir la inseguridad.

La distribución de la riqueza es un asunto crítico, que podría ser elevado a un diálogo nacional donde participen los sectores productivos. Todavía existen provincias que hacen un gran aporte a las arcas del Estado y ponen a favor del país sus recursos naturales.

Sin embargo, es un problema de equidad que puede ser discutido en un foro. Si los gobernantes logran encaminar una estrategia eficiente, donde los ciudadanos logren acceder de manera rápida a las mieles del crecimiento económico, todo sería diferente.

Dejando a un lado las ambiciones político partidistas es casi un hecho que el país reportaría un crecimiento más alto que el 10.5% que alcanzó en el 2011.