default

Desastres y discapacidad


Para las personas con discapacidad (física, sensorial, psíquicas, intelectuales), o con otras condiciones de vulnerabilidad, (niños, embarazadas, edad avanzada), las emergencias como incendios, inundaciones, movimientos sísmicos o cualquier otra catástrofe, se convierten en un verdadero reto, requiriéndose de preparación personal y a nivel gubernamental.

La Convención de Las Naciones Unidas para los derechos de las personas con discapacidad, establece: “Los Estados miembros han de adoptar todas las medidas necesarias para asegurar la protección y seguridad de las personas con discapacidad en situaciones de riesgo, incluidas las situaciones de conflictos armados, emergencias humanitarias y desastres naturales”.

Orientaciones básicas para el/a socorrista o quien brinde apoyo:

Ante personas con pérdida visual total (ciegas) o de baja visión: anunciarse en voz alta en el área de desastre, dirigirse directamente a la persona , puede usar palabras como “mira” , “ve”, ciego/a, dar indicaciones antes de actuar, sujetarlos/as del brazo o muñeca para guiarlos , indicarles la presencia de objetos que puedan producirles alguna lesión. Si hay varias personas ciegas, pedirles que se tomen de la mano.

Ante los de pérdida auditiva: puede encender y apagar repetidamente las luces para llamar su atención, mantener siempre contacto visual con ellos/as, aunque haya intérprete, ponerse de cara a la luz, no mover la cabeza ni masticar chicle, utilizar el lenguaje corporal para darse a entender, escribirle las indicaciones y dárselas a leer, ser paciente al comunicar la urgencia de la situación y evacuación.

Ante personas con dificultades para aprender, aplicar conocimientos y/o mantener relaciones sociales, con dificultades o confusión para entender señalizaciones o instrucciones verbales y/o escritas, pobre sentido de orientación, y con dificultad de relacionarse afectiva y socialmente, se requiere paciencia y dedicación. Impartir órdenes e indicaciones breves, utilizar símbolos y señales simples y dirigirse a cada persona de acuerdo a su edad cronológica.

Quienes usan una muleta o bastones, pueden utilizar las escaleras, con el apoya brazos si no se les interfiere en su movimiento. Si requieren dos muletas, se les ayuda sosteniéndolos por un lado y permitiéndoles usar una. Algunos usuarios de sillas de rueda, pueden desplazarse de una silla a otra. Sosténgale la parte trasera de la silla al bajar escaleras, cuidando el nivel de la pendiente, o ante obstáculos a salvar, siguiendo sus indicaciones. Se debe asegurar que las prótesis del amputado estén colocadas correctamente, cuidando de que quienes usan aditamentos ortésicos, se mantengan a distancia de cables eléctricos o fugas de gas.

No por privilegios, lástima ni compasión, si por: solidaridad, respeto a los derechos humanos, valores y principios, debemos formarnos, concienciarnos y sensibilizarnos para poder brindar un apoyo efectivo, sin discriminación y en equiparación de oportunidades a quienes lo requieran en cualquier circunstancia.