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Descaro en el TE


REDACCION / PANAMA AMERICA

El Tribunal Electoral (TE) era una de las entidades que más confianza generaba entre los ciudadanos.

En cada proceso electoral había mostrado su cara más equilibrada, y sus magistrados, a pesar de sus pasados políticos, trataban de mantener la imparcialidad de su investidura.

Sin embargo, a medida que pasan las semanas y se aproximan las elecciones generales de 2014, son los magistrados de ese tribunal los que se convierten en protagonistas de polémicas que marcan su credibilidad.

Por un lado, el magistrado presidente del Tribunal Electoral, Gerardo Solís, se ha convertido en otro político más del patio, y sus planteamientos han dejado a un lado la imparcialidad.

Incluso, en reiteradas ocasiones, ha mencionado un posible fraude electoral, algo que puede ser catalogado como una irresponsabilidad, tomando en consideración que son los magistrados del Tribunal Electoral los que deben garantizar las elecciones.

No se puede ignorar que el magistrado Solís está de salida y en pocos meses se le acabará su periodo. ¿Por qué generar innecesariamente un clima de inestabilidad?

Mientras Solís es cuestionado por sus posiciones políticas, surgen nuevamente las denuncias de nepotismo contra Erasmo Pinilla, otro de los magistrados de ese tribunal.

Pinilla mantiene nombrados, desde hace años, a varios de sus familiares que devengan salarios altos. Sin ninguna clase de vergüenza, lo admite y pide no ser cuestionado.

Resulta irónico que un funcionario encargado de impartir justicia electoral se aproveche de los recursos del Estado para beneficiar a sus familiares. Son hechos reales y contundentes que no permiten la interpretación. El Tribunal Electoral debería predicar con el ejemplo. La historia es otra.

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Martes 18 de agosto de 2026