Descaro y picardía
Nuestra Asamblea Nacional de Diputados, organismo conformado por personas que fueron ungidas por el voto popular pero que no disfruta de popularidad alguna, anida a un grupo de sus miembros que con justicia se ha hecho acreedor a que se les considere lo que el vulgo califica como “juega vivo.”
Nos referimos al alto grado de falta de comparecencia de varios de ellos a las sesiones. Su nuevo presidente, quien se ha manifestado plausiblemente deseoso de hacer limpieza, y en efecto, lo está demostrando, bien haría en poner orden contra el descaro y la picardía de quienes sin justificación alguna se abstienen de concurrir a las sesiones, y sin rubor alguno, cobran sin haber trabajado. La consigna del nuevo presidente de la Asamblea Nacional debiera ser ahora la de que, quien no trabaje, no tenga derecho a cobrar por el tiempo no servido.
Cobrar por trabajo no rendido es un acto deshonesto y de enriquecimiento ilícito que, desventuradamente, puede salpicar a quien por compañerismo y en condiciones de poder corregir el mal, se abstiene de hacerlo.
