¿Descentralización o centralización?
La decisión ya tomada por el Órgano Ejecutivo de asumir la recolección de la basura, la proyectada sobre las vallas publicitarias y los amagos de la ATTT de controlar las placas, vuelven a poner sobre la mesa el tema de la descentralización, y dejan en claro que las intenciones del actual gobierno van, precisamente, en la dirección opuesta.
No comparto la apología que se hace de las capacidades de nuestros municipios para asumir y prestar, con mayor eficiencia, los servicios públicos. De los más de 70 que existen, su casi totalidad carece de autonomía financiera, pues dependen de los subsidios del gobierno central. Tampoco tienen, actualmente, y tomará tiempo que la alcancen, la capacidad de gestión para administrar los servicios que solicitan se les traspasen de manera inmediata. Pero, por otro lado, no comparto y considero contraproducente la embestida centralizadora del actual gobierno, especialmente cuando tras bambalinas, parecen moverse intereses no muy claros, como el comentado de convertir la basura en un negocio privado.
El presidente Martinelli no ha definido una posición sobre el tema de la descentralización, pero como de hecho se están tomando acciones específicas de evidente signo contrario y, además, existe aprobada una Ley de Descentralización, es hora de que se abra el tema a la discusión pública y se aclaren los rumbos.
La descentralización, de existir las condiciones para garantizar servicios más eficientes a la comunidad, en términos generales, es conveniente. La clave, insisto, es asegurar las condiciones para que el resultado sea positivo.
Nuestra experiencia, vivida y comprobada, es que nos fuimos al extremo de crear tantos “minigobiernos” como corregimientos existen en el país. Algo se ha revertido de esa tendencia atomizadora de los recursos públicos y, por ende, improductiva; pero la solución dista mucho de ser la “municipalización inmediata”, con efectos de panacea, que algunos promueven. Por las condiciones de nuestro país, tanto políticas como de capacidad de gestión, antes de “municipalizar” sería más conveniente “provincializar”, siguiendo un principio de gradualidad.
El señor Martinelli ha expresado su inclinación por establecer “la elección de los gobernadores”. La comparto, pues la he propuesto muchas veces. Pero la pregunta que cabría es ¿serviría un “gobernador elegido”, sin mayores competencias, como es la situación actual? La elección de los gobernadores debe conllevar a la creación de un “gobierno provincial”, encabezado por el gobernador o serviría de muy poco.
En la Constitución de 1941, el Dr. Arnulfo Arias introdujo la novedad de los “Ayuntamientos provinciales” (Artículos 172 y sgts.), con funciones de “parlamentos provinciales”. Tanto esas normas como las que existen en la Constitución vigente sobre “los Consejos Provinciales” (Artículos 254 y sgts.), que tienen, entre otras, la función de “preparar el plan de obras públicas de la provincia y fiscalizar su ejecución, supervisar la marcha de los servicios públicos, recomendar los cambios a la división política y solicitar programas y estudios a las autoridades nacionales”, debidamente revisadas y actualizadas, para incluir la elección de los gobernadores y precisar sus competencias, serían una magnífica fuente de orientación y útil “base de trabajo” para concretar, si hay voluntad política seria en esta materia, la primera etapa de una bien pensada “descentralización” que, en un orden lógico y práctico, debe pasar, primero, por la “provincialización”.
