¿Desconocimiento, disonancia cognitiva o malabarismo?
Hace apenas unas semanas el ministro de Economía y Finanzas, en una rutina que a esta altura resulta fastidiosa por su falta de originalidad, afirmaba que en el frente de la economía las cosas no podían ser mejores, a tal extremo que el país podría terminar el año con un crecimiento del 9.0 por ciento. Casi al unísono la Contraloría General de la República publicaba las estadísticas oficiales del PIB trimestral, afirmando que durante el primer trimestre del 2011 la economía mostraba un crecimiento del 9.7% con respecto al año anterior. Ninguna de las dos fuentes hizo comentario alguno sobre la forma de distribución de este producto adicional entre la población. Con esto se descartaron automáticamente importantes aspectos de la realidad.
En primer lugar, los altos funcionario del MEF han tenido el cuidado de omitir el hecho de que, según el propio INEC, al calcular el PIB a precios de mercado se observa que el componente del mismo que más creció fueron los impuestos indirectos, los que en términos reales se expandieron en 21.4% con respecto al año anterior, gracias al incremento del ITBMS, es decir un impuesto regresivo que afecta el poder adquisitivo de la población. En segundo lugar, dichos altos funcionarios han optado por desviar la atención del proceso de aceleración inflacionario, que se manifiesta a la altura del mes de mayo en un aumento anualizado de los precios al consumidor equivalente al 6.4%, destacándose el crecimiento de 6.1% en el rubro de los alimentos bebidas y tabacos. En tercer lugar, dichos personeros también han venido pasando por alto la situación de crisis del sector agropecuario. Este durante el primer trimestre del presente año mostró una situación de práctico estancamiento, de manera que la actividad del mismo sigue siendo inferior en casi el 18.0% a la observada en el 2008. El fracaso de la política propuesta por el ministro de economía y finanzas, que privilegia la producción para la exportación en contra de la producción de alimentos para el consumo interno, se evidencia al tener en cuenta que el primer cuatrimestre de este año la exportación de melones se redujo en 47.3%, mientras que las de sandía y piña lo hicieron en 57.5 y 5.8%, respectivamente. No menos importante es, teniendo en cuenta la sostenibilidad del ritmo de crecimiento, que uno de los sectores de mayor dinamismo ha sido la construcción, que creció en 15.6%, basándose principalmente en las obras públicas, sustentadas en buena medida en el endeudamiento público, que se expandió en más de mil millones en los dos últimos años. Se trata, por razones obvias, de un ritmo difícil de sostener en el futuro.
De todo esto surge una pregunta: ¿por qué los altos personeros del gobierno han optado por no tomar en cuenta los importantes hechos aquí listados? Las respuestas pueden ser diversas. Para algunos se puede tratar de desconocimiento inexcusable de la realidad y para otros un caso de disonancia cognitiva. Probablemente la mayoría lo entiende como un malabarismo estadístico destinado a proteger los intereses de la clase dominante.
