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Desempeño del gobierno en su primer semestre de gestión

Por: Redacción 20/01/2015

Transcurrido el primer semestre de este gobierno, creo que todos somos testigos y estamos en capacidad y con la responsabilidad de advertir que lo actuado no conduce a nada distinto de lo que hasta esta ahora se ha hecho. No podemos dejar de reconocer que se han adelantado acciones sobre algunos hechos de corrupción que llevaron al latrocinio y el mal manejo de los recursos de todos los panameños-as que reposan en manos del Estado panameño, sin embargo, si vemos el tema con algún detenimiento, tendríamos que advertir que no hay acciones concretas y novedosas que permitan modificar el marco legal y jurídico para que haya mayor rigurosidad, agilidad y sobre todo la contención de la continuidad de hechos similares.

Nadie puede garantizar en estos momentos que en nuestro país no están ocurriendo cosas similares a las denunciadas, simplemente porque no se ha procedido a reformar o plantear normas distintas que erradiquen y castiguen con toda la fuerza lo que hoy se pretende perseguir.

En lo que nos toca como organización sindical e integrantes activos del movimiento sindical panameño se hace necesario afirmar que el discurso del presidente de que “estamos con la gente”, casi que no pasa de eso, de un discurso, salvo las acciones aún pálidas de Techos de esperanza y de los servicios básicos de agua y letrina.

En lo que atañe a lo estrictamente laboral, tenemos que decir que en la práctica, para los trabajadores y el movimiento sindical en el Mitradel no hay cambio sustancial alguno, no se ha logrado caminar y mucho menos concretar la instauración de una mesa de discusión seria, en la que participen activamente los sindicatos existentes en nuestro país.

Es nuestro deber informarles que los intentos hechos de manera seria y formal, para acercarnos y dejar la puerta abierta a nuestra participación sana y constructiva no han sido escuchados, ya que ni siquiera se nos ha notificado la recepción de nuestras notificaciones.

Ustedes recordarán que el pasado 27 de setiembre, en nuestra reunión del Consejo de Delegados, les hicimos participes del contenido de una nota dirigida al presidente Varela y a la vice- presidenta Saint Malo de Alvarado, con copia a la Asamblea Nacional, a la Corte Suprema de Justicia, a los ministros de Estado, al resto del movimiento sindical panameño, a los partidos políticos, a los Colegios de profesionales, Clubes cívicos, Iglesias, Organizaciones por la defensa de los derechos humanos, a las Organizaciones empresariales y algunos otros, en la que solicitábamos se reactivara la Concertación Nacional para el Desarrollo, sobre la base de los acuerdos alcanzados, óigase bien, sobre acuerdos alcanzados democráticamente y con una amplia participación de la sociedad en la que se plantean alternativas para lograr ir generando soluciones reales a los problemas que aquejan a la sociedad panameña.

Ese escrito fue sometido a ustedes para su aprobación y posterior remisión a la Presidencia y Vicepresidencia de la República. Todo esto se hizo, pero a unos pocos días de concluir el año 2014, no hemos sido notificados ni siquiera de su recepción por parte de nuestros mandatarios.

A pesar de todo lo anterior, esperamos que exista la posibilidad de que luego de la conclusión de las elecciones de algunos diputados por impugnaciones presentadas, se muestre un panorama político distinto al que vivimos hoy día. Es probable que esto permita la constitución de alianzas o bloques de acción política que permitan el accionar claro de estos en beneficio real de la población panameña.

Hasta ahora lo que hemos vivido es la continuidad de muchas cosas perjudiciales, la poca acción dirigida a cambiar cosas esenciales, la casi nula convocatoria de la sociedad en su conjunto para atacar los problemas que nos aquejan, y lo más grave es que no hay trazos claros que indiquen un esbozo de un esfuerzo para romper con la desigualdad y lograr un pleno respeto a los derechos laborales y sindicales.

La muestra más elocuente es lo que ha sucedido con el control de precios de algunos pocos productos de la canasta básica, no hay una evidencia real y práctica que la gente gasta menos en sus necesidades básicas alimentarias… todo lo contrario, la cadena de intermediarios y de venta final de los productos se han fortalecido en detrimento del consumidor, del pueblo panameño, es decir la distorsión que favorece a unos pocos en contra de la gran mayoría sigue intacta.

Es nuestra responsabilidad y obligación continuar sin desmayar en la exigencia de cambios profundos que favorezcan a la gran mayoría de nuestro pueblo, para ello se hace necesaria la militancia sindical activa y el trabajo permanente de nuestros cuadros para examinar la realidad política y sindical, y contribuir con nuestras propuestas y denuncias a los distintos niveles y en las instancias que sean necesarias.

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Miércoles 5 de agosto de 2026