Desempleo cero
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) expresó en Roma un justo reconocimiento a la labor social desarrollada por el gobierno de Ricardo Martinelli, al entregarle un pergamino honorífico por reducir el nivel de la pobreza al porcentaje de 4% sin paralelo en la historia social de Panamá. Así lo certifica la Encuesta del Mercado Laboral realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República.
En la FAO, Martinelli manifestó que las grandes obras de su gobierno y el incremento de la inversión han generado una inusitada explosión de empleo en el país, contándose, además, con la transferencia de recursos económicos gracias a programas sociales, como 100 a los 70 que perciben miles de adultos mayores.
El extraordinario flujo de inversiones estatales en el mejoramiento de las vías de comunicación, en obras de estructura como el tercer juego de esclusas del Canal, el metro, la ampliación de carreteras en el interior, la construcción de la Ciudad Hospitalaria, el nuevo local del Instituto Oncológico Nacional, el notable aumento de turistas que ingresa al país, la erección de nuevos hoteles, las inversiones mineras en el interior, entre otros renglones que sería muy largo enumerar, confluyen en la distinción de Panamá como un agente de cambios sociales y económicos.
El nivel de empleo empezó a partir de agosto de 2012. Desde esa fecha ha crecido mucho más el empleo en dimensión descentralizada. Y continuará subiendo cuando, por ejemplo, empiecen a funcionar el aeropuerto internacional de Río Hato, la ampliación de los hoteles existentes, con los servicios de nuevos hoteles, resorts, restaurantes, locales de entretenimiento, dentro de un radio de acción de oportunidades de empleo en un área que por su capacidad de irradiación de trabajo se convertirá en un polo de desarrollo sin igual.
Este es solamente el resultado de la acertada política de promoción turística. No puede ignorarse, empero, el impacto laboral que provocará el fomento de inversiones en el campo de la minería, generación de energía hidroeléctrica, eólica, solar; las exportaciones creadas por la instrumentación de los tratados de libre comercio y sus repercusiones. Los bolsones de pobreza en las comarcas irán esfumándose a medida que las inversiones en generación eléctrica de variada tecnología, minería, turismo, cumplan influencias positivas para que los campesinos eleven su nivel de vida con salarios estables y se echen progresivamente al olvido prejuicios ancestrales y supersticiones antagónicas al desarrollo.
El impulso al factor educativo tiene importancia estratégica en la reducción de la pobreza, que es sucedánea del empirismo y la carencia de aptitudes. Martinelli destacó la importancia de la educación en la lucha contra la pobreza. El binomio educación-desarrollo es clave para conjurar las contradicciones del subdesarrollo. En esa orientación, Martinelli tiene en mente la gratuidad de la enseñanza universitaria para permitir la profesionalización de nuevas generaciones que actualmente no tienen recursos para pagar su educación. Se trata de una política de Estado en beneficio de los más necesitados a la que no debe dársele vuelta atrás.