Desesperación
Los expertos advierten que los tranques vehiculares causan un efecto negativo sobre los seres humanos. El humor de las personas cambia radicalmente y la sensación de impotencia lleva a muchos a desesperarse.
No poder avanzar en una fila, por minutos o por horas, después de haber madrugado y al terminar una jornada laboral de ocho horas, tiene sus repercusiones.
En la ciudad de Panamá, los tranques vehiculares siempre han sido un problema. Calles muy angostas y una cantidad exagerada de vehículos convertían el tránsito en un dolor de cabeza para cualquiera.
La falta de planificación urbanística complica aún más el panorama, calles y avenidas utilizadas sin ninguna clase de estrategia, y aceras transformadas a la fuerza en estacionamientos.
Los proyectos viales que se desarrollan en la actualidad en la capital, han intensificado la crisis de movilidad.
Las principales vías de comunicación de la ciudad de Panamá (Transístmica, Vía España y la Ricardo J. Alfaro) han sido intervenidas por algún megaproyecto. Los tiempos para llegar a la casa o el trabajo se han duplicado, mientras que los corredores son incapaces de manejar el flujo de vehículos.
En estos corredores se paga por el tranque, por lo que el Gobierno debe involucrarse de forma directa con las empresas prestadoras del servicio para intentar agilizar, dentro de las posibilidades, el tráfico por los mismos.
Una ciudad en crecimiento, que en algunos años gozará de un metro, puentes vehiculares de primer mundo y una bahía más limpia, también demanda más organización.
En este proceso debe involucrarse la empresa privada, entidades estatales y los mismos ciudadanos afectados.
