Desinformación
La función fiscalizadora del periodismo de investigación puede llegar a ser una herramienta valiosa al servicio de la transparencia del sistema democrático. La dimensión moral del periodismo de investigación abarca aspectos fundamentales, como eliminación de prejuicios apriorísticos que manipulen la información, verificación rigurosa de la veracidad de la fuente noticiosa, consulta de las versiones suministradas por las partes involucradas en la noticia, publicación integral del acervo informativo. Ante la posibilidad de que las informaciones del tipo de denuncia se canalicen premeditadamente a esferas de tipo penal, los medios de información deben cuidarse de comunicar sobre algo antes de tener suficientes pruebas de veracidad y fundamento legal. Si estos requisitos de la ética informativa se dejan de cumplir, la función fiscalizadora se convierte en un arma de injuria y calumnia tipificada por el Código Penal de Panamá.
En los últimos días, algunos sectores de la opinión pública han podido conocer informaciones periodísticas basadas en los dichos de un inescrupuloso sujeto confabulado con otro de similar calaña en vender cárceles modulares, aptas para acoger los inventores de la burda patraña. Este mismo sujeto se niega reiteradamente a responder cuestionarios de la justicia italiana y panameña, reconociendo tácitamente que no se arriesga a formalizar judicialmente las imputaciones que ciertos medios acogen irresponsablemente.
La Procuraduría de Panamá solicitó la asistencia judicial de la autoridad judicial de Italia, pero el apoyo no se produjo porque el sujeto de marras se refugia en no declarar algo que lo comprometería gravemente. Más aún, el representante legal de la empresa fabricante de las cárceles modulares niega las imputaciones del sujeto en declaraciones al diario La Prensaque no ha publicado hasta el momento, porque le pone en ridículo ante sus menguados lectores.
El presidente Ricardo Martinelli refutó contundentemente en televisión cada uno de los puntos de la sistemática desinformación. Desbarató minuciosamente los entretelones de la conjura de Valter Lavitola contra Panamá. Ningún mandatario panameño ha hecho lo que responsable y valientemente afrontó Martinelli ante la opinión pública. Ernesto Pérez Balladares y Martín Torrijos recibieron cargos sumamente delicados de orden económico durante sus mandatos. Pero no los ventilaron de cara a la opinión pública. Como Martinelli no la debe ni la teme, habló sin pepitas en la lengua en resguardo de su persona y sus familiares. La transparencia informativa de la cosa pública jamás ha alcanzado un ejercicio tan abierto y democrático.
Pero para poder cumplir la función fiscalizadora del periodismo primero hay que cumplir con el fisco. Para cumplir de manera responsable con su papel de control y vigilancia, los medios no deben atar las informaciones a intereses o a cubrir con un manto de impunidad las transgresiones que antes nadie se atrevía a cumplir por temor a ataques destemplados. El periodismo de investigación implica una gran responsabilidad para verificar los hechos, sobre todo, cuando parten de fuentes de dudosa credibilidad.