Desorden en la vía
El desarrollo que experimenta Panamá es bueno para todos los ciudadanos. De eso no hay duda, cada proyecto que permita mejorar las condiciones de vida de los panameños y las personas que viven en el país es positivo.
Sin embargo, en las últimas semanas ha sido imposible transitar por las calles de la ciudad. Los trabajos del metro y los megaproyectos de desarrollo urbano han complicado el tránsito en las principales vías de comunicación.
Ha quedado en evidencia que no existe una planificación eficiente entre las entidades públicas responsables de minimizar los impactos de estos proyectos.
Las calles en Panamá son angostas, por lo que al cerrar uno de los paños se generan descomunales tranques donde no existen unidades de policía y menos inspectores de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre para controlar la situación.
Por ejemplo, la mayoría de los semáforos siguen funcionando normal. Sin contar que antes y después de estos semáforos han cerrado las vías por trabajos.
En los corredores se instalan operativos de control de velocidad y de verificación de documentos, mientras que en lugares de alto tráfico como el cruce de San Miguelito no hay un solo policía.
A pesar de que los metrobuses están funcionando y han mejorado el servicio, todavía existen algunos “diablos rojos” que son capaces de colisionar a cualquier conductor con tal de pasar.
Los famosos “secretarios” siguen actuando al margen de la ley y no pasa nada.
De seguro, ningún panameño puede oponerse a una ciudad moderna y ordenada con un sistema de transporte de primer mundo. Pero es necesario un plan de contingencia para sobrellevar el caos cada día, todos los días.
