Detalles, detalles y más detalles
En víspera del cambio en la jefatura de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), bien valdría la pena efectuar un análisis de la misión y organigrama de la institución para incluir una figura dedicada al constante examen crítico y sistemático de los mínimos detalles que hacen una palpable diferencia entre resultados mediocres o sobresalientes.
En la presente administración, por ejemplo, hemos visto un enfoque hacia la construcción del nuevo centro de convenciones y publicidad externa para la venta de nuestro destino en ultramar. Eso está bien, pero se exige ir mucho mas allá en el diario quehacer de la ATP. La gestión de la administración entrante tendrá que velar primordialmente por el desarrollo de destinos turísticos en provincias, ya que su cometido en la capital debe constar casi exclusivamente en cómo elevar los índices de ocupación del jardín de hoteles que han surgido, sobremanera, en la última década, resultado de la eficiente implementación de la Ley 8.
Recuerdo, hace ya muchas lunas, mi posición al ingreso en IBM, multinacional que ubicaba letreros estratégicamente dentro de sus oficinas que decían “Think” (piense) como para invitarnos inconscientemente al constante ejercicio del pensamiento (y la creatividad).
Mi función inicial dentro de la empresa, a finales de la década de los setenta, era coordinador de controles de negocios. Solamente a IBM se le ocurría en aquellos tiempos invertir en una posición, que si bien parecía inicialmente desgastante, resultaba ser harto productiva en el logro de los objetivos organizacionales y financieros.
Durante tres meses leí, estudié y escudriñé los 17 pesados tomos titulados S&PM (Standards and Practices Manual), cada uno del grosor de la Biblia, con todos los pormenores de la operación del negocio, desde Recursos Humanos hasta Finanzas, Compras y Servicio al Cliente. Ello me llevó a conocer lo más íntimo del día a día del pedaleo de esa bicicleta, semilla fundamental en mi futuro éxito dentro de IBM y cuestionario permanente para la recomendación de cambios positivos en su eficaz desempeño.
La palabra clave aquí es medición. A lo opuesto de los escalamientos en la Autoridad del Canal de Panamá, los nombramientos en puestos claves en la ATP suelen ser políticos, personajes de confianza del presidente de la República que no necesariamente representan ni velan por los detalles y la incorporación de la totalidad del país en su mapa de operaciones, concentrando sus esfuerzos en la capital y escuchando constantemente el recado de intereses creados, en lugar de dedicar la faena al desarrollo pleno de la geografía istmeña. Bien encajaría entonces la recomendada figura para asegurar el eficiente desempeño de la institución.
LA GESTIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN ENTRANTE TENDRÁ QUE VELAR PRIMORDIALMENTE POR EL DESARROLLO DE DESTINOS TURÍSTICOS EN PROVINCIAS, YA QUE SU COMETIDO EN LA CAPITAL DEBE CONSTAR CASI EXCLUSIVAMENTE DE CÓMO ELEVAR LOS ÍNDICES DE OCUPACIÓN DEL JARDÍN DE HOTELES QUE HAN SURGIDO...
Se necesita el desarrollo de nuevos sitios de recreo como la incorporación permanente de un sendero turístico en Camino Real que permita al visitante (y a la ciudadanía) trasladarse desde el Puente del Rey a Portobelo, como se acostumbraba en la colonia, en esa trocha que sirvió como tránsito al oro que permitió por siglos la permanencia de la Corona de España en el umbral del mundo. Si el camino de Santiago de Compostela en España recibe más peregrinos anuales que la totalidad de los visitantes al istmo, ¿se imagina usted el volumen de nuevos visitantes que visitarían Panamá y pernoctarían en sus hoteles, elevando sus tasas de ocupación, para transitar este incomparable histórico pasaje, complementado con el inmenso verdor que nos tipifica, que nos distingue de otros estériles destinos?
La incorporación en el sendero de edificaciones coloniales que sirvan como sitios de recreo, emblemáticos restaurantes con su personal vestido con ropajes de la época, pequeños hostales en la selva que permitan al visitante gozar de un romance idílico con la naturaleza, logrando así la integración de nuevos y bien pagados puestos de trabajo y riqueza no explotada para los inversionistas. Eso es hacer, eso es crear turismo. ¡Un turismo único, que ni Cancún ni Costa Rica podrán jamás duplicar!
¡Esos detalles que tanta falta nos hacen! Algunos ven las cosas y se quejan, como la dama en el metro que me dijo que el interior de sus vagones estaba muy frío. Otros vemos las cosas como son y pensamos, soñamos cómo podrían ser. Y por ahí seguimos con la incorporación del vasto Darién al mapa turístico istmeño, limpiando la trocha que nos eleva a la cima de Pechito Parao, el cerro donde Balboa divisa el Mar del Sur y donde el visitante puede vislumbrar la majestuosidad del golfo de San Miguel, convirtiéndole en sitio obligatorio de visita a la par del Canal de Panamá. Detalles, detalles y más detalles. Por ahí nos vamos…