Día de todos los santos
Hay frases que a muchos les parecen raras e incluso imposibles. Falta la conciencia de que hemos sido creados para el cielo. Naturalmente, nadie en su sano juicio crea algo para destrozarlo.
Mientras vivimos, tenemos tiempo para hacer méritos para conseguir la meta, ir al cielo y si estamos destinados para llegar a ese final por muchos tan temido. Y se teme porque la muerte ha tenido siempre muy “mala prensa”. Se representa como “la Parca”; una calavera, con su esqueleto cubierta habitualmente con un manto negro y esgrimiendo una guadaña.
Esa muerte que nos llegará, más tarde o más temprano. Puede que el que esto escribe ya no exista cuando llegue a vuestras manos. Y… ¡qué!, hay que irse y si hemos de hacerlo, conviene recapacitar. Me impresiona la estampa del juicio final. Se enumeran faltas y omisiones. Venid, benditos de mi Padre, tuve hambre y me distéis de comer. Tuve sed y me distéis de beber. Desnudo, enfermo, en la cárcel… Enumera todo un programa de la caridad- ahora se dice solidaridad; y muchas veces se les llena la boca al decirlo, tantas que hasta creen haberlo inventado ellos, los que tanto hablan. En dejemos, cada cual que “se tiente la ropa” y haga examen de conciencia.
SE TEME PORQUE LA MUERTE HA TENIDO SIEMPRE MUY “MALA PRENSA”. SE REPRESENTA COMO ”LA PARCA”; UNA CALAVERA CON SU ESQUELETO CORRESPONDIENTE, CUBIERTA, HABITUALMENTE CON UN MANTO NEGRO Y ESGRIMIENDO UNA GUADAÑA.
Estamos viviendo, eso es palpable, muchas veces de cara a la galería, para recibir parabienes. Pero el que es espectador de excepción puede apreciar ruines comportamientos, que más bien se podrían corresponder como lo contrario de lo enumerado. Se quedaron sin solucionar sus problemas. Tuvieron hambre, sed, desnudos, enfermos, en la cárcel… y nada hicimos para intentar, al menos, solucionar sus problemas.
No sé si lo leí en un Salmo, o donde fuera. Hoy estás en tiempo de misericordia, vendrá después el de la justicia. Y ese Dios, que es infinito en todas sus manifestaciones. Sabio, poderoso. La belleza, la misericordia, de la que tanto necesitamos. Pero también es infinitamente justo, porque si no, no sería Dios.
Y seremos juzgados, qué duda cabe.