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Día Mundial de la Tierra
Los cambios que ha sufrido la Tierra han sido producto de fuertes transformaciones humanas y naturales.
Durante el siglo XXI, ambientalistas y ecologistas han comenzado una batalla por la defensa del planeta tierra, ya que los efectos provocados por el dióxido de carbono y calentamiento global del planeta son incesantes. Además, se desconoce cómo estos efectos podrían influir, sobre las diferentes corrientes oceánicas como la corriente de El Niño, la corriente cálida de Kuro Shivo (o corriente del Japón) la Corriente del Pacífico (lenta y cálida que corre de Oeste a Este) y la corriente de Humboldt y estas a su vez sobre el clima, en la fauna y flora tanto terrestre como acuática.
Con la celebración del Día Mundial de la Tierra, desde el 22 de abril de 1970, se proyectó un nuevo comienzo en la conservación del medioambiente propiciando la creación de una entidad que se dedicara a la Protección Ambiental de los Estados Unidos con la finalidad de proteger las leyes de aire limpio, agua limpia y especies en peligro en todo el país y después en el planeta Tierra.
La lucha por la conservación por el planeta se está incrementando, por lo que diversos organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y el Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación (CMMC) señalan que la capacidad de regeneración de la biósfera de la Tierra está en un descenso, por lo que es urgente la verificación ambiental y el cuidado de las especies marinas.
Cabe señalar que nuestro ecosistema está sufriendo un calentamiento climático, relacionado con las catástrofes en varios países, como las tormentas, ciclones o huracanes que traen graves inundaciones y daños a la agricultura, ganadería y a los propios asentamientos humanos. El problema se enfatiza cuando las principales fuentes de energía y generación son las fuentes de calor de electricidad mediante procesos térmicos, como las termoeléctricas de combustibles fósiles y las nucleares.
Mientras que el Sol alterna sus aportes de luz y calor con el paso de los días y las noches, el calor desprendido por la actividad energética humana es constante, y ocurre a baja temperatura; es decir, se corresponde con el infrarrojo, incapaz de abandonar la atmósfera, y que aumenta cada vez más en dependencia de las exigencias de la sociedad.
El Día Mundial de la Tierra es la fecha perfecta para acelerar el progreso favorable de nuestro ambiente. Varias organizaciones conservacionistas han preparado charlas, programas y eventos para recordar la tarea de rescatar nuestra casa, cuyo objetivo es cuidarla con gran esmero, dedicación cariño y amor a la Tierra.
Pero se debe prolongar la lucha contra la contaminación de los mares que la convierten en un vertedero. Esto no es una lucha de ahora sino que ya tiene sus años, porque un estudio investigativo demuestra que se han arrojado 270 mil toneladas de plástico, unos cinco billones de pedazos de todos los tamaños, que flotan por todo el mundo.
Según este estudio, en algunos fondos marinos cercanos a los arrecifes de corales, pueden encontrarse hasta 4.000 millones de fibras microscópicas de plástico, por cada kilómetro cuadrado, equivalente a una concentración cuatro veces mayor que en las aguas poco profundas y costeras. Estos datos ponen en alerta el daño ecológico que le están haciendo a la vida marina y oceánica en todo el planeta tierra. Pero no solamente puede decirse, eso sino también el engranaje contaminativo de muchos materiales que causan deterioro a la fauna y flora silvestre tanto fuera y dentro de los océanos.
Este día de la tierra tiene que hacer mayor concienciación de la posible amenaza de los cambios climatológicos sobre el planeta tierra.
El problema científico destaca que es difícil ubicar las cantidades de plástico, las emisiones contaminantes y el exceso de energía que se pierde cuando las personas no mantienen una conducta de ahorro energético en cada residencia del planeta tierra.
Además del daño que hacemos al contaminar y convertir en basurero nuestros lagos, ríos y mares, con todo tipo de materiales como plásticos y detergentes, que emiten gran cantidad de cloro y bióxido de carbono, afectando la vida marina de los ecosistemas de las zonas costeras.
Las investigaciones científicas están revelando que se han localizado muestras de sedimentos contaminantes en 16 puntos estratégicos del Mar Mediterráneo, el Atlántico nororiental, el Ártico y el Índico meridional donde se encuentran la mayor cantidad de sedimentos de plásticos.
Ya es hora de un cambio de aptitud y actitudes, sembrando árboles como punto referencial para salvaguardar los pulmones de la tierra, descontaminando las aguas antes de verterlas a los ríos y orientando a la niñez y juventud para que trabajen por la conservación de la especie vegetal y humana del ecosistema terrestre. De esta forma podremos visualizar un hermoso y prolongar más la existencia humana conservando su mayor hermosura. Cuidemos nuestra casa que es el planeta tierra.
Comunicador Social