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Diálogo es la clave


La ministra de Trabajo y Desarrollo Laboral anunció hace pocos días que el próximo mes de junio instalará la comisión para analizar el nuevo salario mínimo que regirá a partir del 2012.

El llamado con casi siete meses de antelación es positivo, máxime que se vaticinan acalorados y extensos debates entre los representantes de los trabajadores y de la clase empresarial, quienes ya han manifestado posiciones disímiles sobre el monto a fijar.

Actualmente, el salario mínimo en la Zona 1 (incluye a los trabajadores de las cabeceras de provincias) es de 416 dólares; mientras que en la Zona 2 (la de trabajadores del resto del país) es de 357 dólares.

Es innegable que el costo de la vida en Panamá y el mundo sigue subiendo, pero también es cierto que debe existir un punto de encuentro entre las partes en confrontación, pues un desequilibrio sería perjudicial para todos, poniendo en peligro hasta miles de plazas de trabajo.

Las principales centrales de los trabajadores han alertado que no cederán a sus aspiraciones por lograr un salario mínimo cuya cifra promedio es de 750 dólares mensuales, lo que hace presagiar meses de tempestades en un país, tan convulsionado en los últimos días por casos de corrupción y polémicos nombramientos de funcionarios.

Las diferencias en la mesa de negociación serán inevitables, pero ese es el mejor escenario para que el Gobierno, los trabajadores y los empresarios puedan lograr el bien común.

Para ello será importante que desde un principio se marque la pauta para un debate franco, abierto y donde las invitadas indeseables sean las presiones, que acabarían con las sanas intensiones que puedan surgir.

A quien sí hay que abrirle las puertas es al diálogo, pues solo a través de él se logrará llevar la discusión a buen puerto.

Cada dos años los resultados son los mismos. A estas alturas, los empresarios y los trabajadores deben tener la madurez para lograr un consenso y evitar que sea el Gobierno el que les fije la pauta que a ambos podría dejar insatisfechos.