Diálogo real
El país necesita que los sectores políticos y sociales bajen las revoluciones. El llamado de la Iglesia católica ha sido atinado y sirve para reflexionar sobre el futuro que le espera a Panamá de continuar la confrontación por ganar espacios dentro de la sociedad.
Tanto gobierno como oposición deben propiciar un diálogo de altura, sin caer en las agresiones verbales. Nadie se sienta en una mesa de discusión predispuesto y lanzando amenazas.
El escenario actual es triste y no beneficia al país, porque pareciera que los grupos opositores están dispuestos a todo con tal de debilitar al actual gobierno. No entienden que si al gobierno le va mal, también los ciudadanos sufrirán las consecuencias.
Debe quedar claro que se puede hacer una oposición más responsable sin caer en la politiquería. Cada uno de los políticos opositores que habla en nombre de la democracia o el resto de los panameños tiene un interés político y, sin lugar a dudas, piensa en las elecciones de 2014. Los problemas del país deben ser debatidos con mucha responsabilidad y no utilizados con argumento político para ganar seguidores. Falta mucho tiempo para las elecciones y sería bochornoso generar una crisis en el país cuando se registran excelentes índices de crecimiento. Todos deben poner de su parte y aceptar cuando se cometen errores. Es de sabios asumirlos y trabajar en la dirección correcta para no volver a cometerlos.
Mañana los que están en oposición podrían estar en gobierno y no les conviene un país convulsionado. Ese clima de intranquilidad solo les conviene a grupos que necesitan las crisis para salir a los medios a hablar.
Un país estable con una economía sólida y una democracia plena beneficia a todos los panameños.
