Diálogo supera violencia
A veces es sorprendente ver cómo algunos políticos y grupos radicales se aprovechan de las crisis para ganar simpatía.
En medio del proceso de negociación que se inició ayer en Chiriquí, entre indígenas y representantes del gobierno, hubo personas que llamaban a la rebeldía y pedían atentar contra la estabilidad del país.
Una cosa es oponerse a un sistema de gobierno o a los gobernantes y otra muy diferente es intentar “incendiar” el país solo por capricho.
Hay que reconocer que algunos líderes políticos salieron a pedir paz y apostaron por el diálogo para terminar con las acciones violentas.
Las refriegas que se registraron en la región oriental de Chiriquí y que dejaron centenares de heridos y un panameño muerto ameritan una investigación formal. El Ministerio Público tiene el deber de documentar todos los hechos y, de existir delitos, proceder a levantar cargos.
En esta crisis, provocada por el rechazo a los proyectos mineros y las hidroeléctricas, no hay ganadores. Todos los panameños han perdido en este conflicto.
Las posiciones radicales y la intransigencia fueron factores determinantes en este problema. Sin embargo, eso debe quedar a un lado en este momento en el que la negociación debe prevalecer ante todos los intereses. Es innecesario levantar al pueblo contra el pueblo cuando existen puertas abiertas para lograr consensos. Hay que respetar el papel que ha jugado la Iglesia católica y otros grupos que se han ofrecido como mediadores.
Es triste observar cómo se queman cuarteles de la Policía Nacional, porque al final se está dejando sin seguridad a la población. Las personas residentes en Volcán ahora están preocupadas porque la Policía tuvo que salir del área.
Todos estos acontecimientos deben quedar como antecedente para futuros conflictos. El diálogo siempre debe prevalecer sobre la violencia.
