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Dictaduras vitalicias y hereditarias


Es evidente la adicción al poder de individuos que no se guían por los postulados de la libertad y la democracia, por cuanto, valiéndose de todo tipo de artimañas, pretenden eternizarse en sus funciones, algunos invocando designios divinos.

Utilizan la conocida muletilla de “revolucionarios”, captan el poder por la fuerza de las armas o por engaños electoreros y someten a los pueblos a sanguinarias autocracias, que recuerdan a las épocas del esclavismo. En nuestro continente, la muestra más objetiva de este tipo de regímenes se localiza en Cuba. Este tema volvió a tener máxima actualidad con la repentina muerte de Kim Jong-il, que gobernó por 17 años y con puño de hierro Corea del Norte, en calidad de heredero de su progenitor que, a su vez, tuvo el dominio absoluto por varias décadas.

Al haber establecido esta familia una dinastía política, en marco de abuso, prepotencia y terror, luego del fallecimiento de Kim Jong-il, catalogado como exponente de los peores tiranos de los últimos tiempos, uno de sus vástagos, que ni siquiera llega a los 30 años de edad pero ya elevado al rango de general de 4 estrellas, por lo tanto carente de la indispensable experiencia que debe poseer un mandatario, ha emergido como el máximo usufructuario de tan oprobioso yugo.

Corea del Norte ocasiona seria inquietud en el planeta no solamente por ser el país más corrupto del mundo y por la naturaleza totalitaria de su sistema imperante sino por sus permanentes desafíos a la comunidad internacional, en lo que respecta a crónicas violaciones a los Derechos Humanos y su obstinación por tener en sus manos arsenales atómicos que, obviamente, no son para la paz.

Se cree que dispone de entre 30 a 50 kilogramos de plutonio, material con el que puede construir artefactos de masiva destrucción, lo que ha sido denunciado que ya lo está haciendo de manera encubierta, junto a un programa de misiles balísticos con capacidad de albergar cabezas nucleares que estarían listas a ser activadas bajo tierra.

El padre y el abuelo de quien mandará en el mencionado país, a más de su ferocidad ostentaron el culto a la personalidad, dos de las principales características de los dirigentes comunistas. Los moradores de Corea del Norte viven en completa subyugación y extrema pobreza, inclusive por hambre murieron más de un millón de personas mientras se despilfarran recursos en armamento.

Véase la diferencia con Corea del Sur, que se cobija con el estandarte de la libertad y que admira por su ejemplar desarrollo tecnológico y progreso.

Analista Internacional.