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Dinero a la basura


Los polémicos miembros de la Asamblea Nacional de Diputados no dejan de sorprender negativamente a la población.

Hace cuatro años, ese órgano del Estado aprobó una partida de 159 mil dólares para la compra de un sistema de votación electrónica, que permitiría demostrar cómo votaban los diferentes diputados en la aprobación o rechazo de los proyectos o ratificaciones de funcionarios.

Por una extraña razón, el sistema nunca se utilizó y los miles de dólares gastados, que bien pudieron invertirse en obras sociales, se fueron a la basura.

La justificación del actual presidente de la Asamblea y de sus antecesores sobre el tema de la seguridad ante el riesgo de la clonación de las tarjetas es estéril.

¿Acaso no se hicieron las pruebas antes de adquirir el sistema? ¿A qué empresa se benefició? ¿Cuál es el miedo de los diputados a que se conozca su postura sobre un determinado tema?

Así como disfrazan su altoausentismo en el pleno, los diputados siguen dando muestras de que para lo último que están es para legislar en beneficio de la población.

Con este fiasco, los diputados siguen demostrando el despilfarro de los recursos ecónomicos que reciben gracias a los impuestos que con tanto sacrificio paga la clase trabajadora.

Sería bueno que la Contraloría General de la República, entidad sumida en el letargo desde que comenzó esta administración, empiece una investigación para que todos los panameños conozcan si hubo o no alguna irregularidad en esta compra.

De demostrarse una anomalía, lo mínimo que se les debe exigir es que repongan esos fondos con parte del jugoso salario mensual al que, en muchas ocasiones, no tienen derecho.

Los diputados no pueden seguir burlándose de sus electores. Es hora que, de una vez por todas, se les empiece a exigir cuentas y no esperar las próximas elecciones para que reciban el voto de castigo.

El adecentamiento de esta institución es urgente. Hay que aprender a “seleccionar”, en vez de votar por los diputados.