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Dios, Iglesia y la homosexualidad


Clarence C. King (opinion@epasa.com) / Planificador jubilado.

La Iglesia católica está en el centro de la lucha contra la degeneración hedonista, el materialismo occidental y para moralizar nuestra sociedad. Ha condenado, igualmente, la acción de aquellos países que han aprobado el matrimonio homosexual, como una “triste victoria de la política sobre la moral y la ética”.

Para muchas personas, la Iglesia puede parecer antigay, pero no lo es. La Iglesia es antipecado. Los gais no son una raza o grupo étnico, es un comportamiento sexual.

La Iglesia ha mantenido la misma enseñanza sobre la homosexualidad por más de 2000 años y no va a cambiar, porque tiene sus raíces en la Palabra de Dios. Ella no evoluciona ni cambia con los vientos del tiempo, como quieren los modernistas, simplemente porque la Palabra de Dios no cambia.

La verdad es que muchas personas no quieren oír eso, porque quieren vivir una vida libre de reglas. Es triste no darse cuenta de que eso los hace esclavos del impulso animal en vez de amos del potencial humano.

¿Habrá Dios mandado un nuevo “manual evolucionado” sobre moral, valores y ética que el mundo no ha visto todavía? Las enseñanzas de la Iglesia católica, su doctrina y su dogma, no evolucionan con el tiempo. La disciplina puede cambiar, pero disciplina no es doctrina. La Iglesia ha enseñado la misma doctrina por milenios y así seguirá a través del tiempo. ¿Por qué? Porque la Iglesia es parte de Dios. Ella es su cuerpo, Él es la cabeza. Es imposible que Dios cambie, luego es imposible que cambie la Iglesia. El papa no puede cambiar la verdad, el pecado será siempre pecado. No fue él quien dijo que era malo, fue Jesucristo. Podemos polemizar con nuestros semejantes, pero no con nuestro Creador. Fracasamos en reconocer que la Iglesia, establecida por Cristo, no es una democracia, es una jerarquía, es el Reino de Jesucristo.

Si los activistas y promotores homosexuales quieren escribir sus propias enseñanzas, les iría mejor unirse a una iglesia no católica o iniciar su propia y dejar las enseñanzas de la fe verdadera al papa y los prelados, a quienes Jesucristo les ha dado esa autoridad. Si el papa está desactualizado, entonces Dios debería estarlo también.

Dios hizo al hombre y a la mujer para unirse y reproducirse para continuar la especie a través de nuestras diferencias biológicas, algo que una unión homosexual no puede hacer, lo que lo convierte en diferente y anormal. La semejanza biológica es estéril.

La pregunta que cabe aquí es: ¿Qué es lo que quieren los gais de la sociedad y la cultura cuando no están dispuestos a aceptarse tal como son? ¿Por qué se han unido a un sistema de fe que desde su origen ha predicado una sola cosa y nunca ha vacilado? Hablemos a calzón quitado, todo es parte del “Plan Maestro Homosexual” para tratar de convertir, a cualquier precio, ese estilo de vida sexual aberrante a la normalidad. Repito nuevamente, la doctrina católica no necesita evolucionar. Si así fuese, entonces podríamos deducir que al evolucionar el tiempo, nuestros pensamientos y nuestras costumbres, estaríamos libres algún día para “evolucionar” a creer que la pederastia, la violación, el aborto y otras perversiones son naturales y normales. El aborto ya ha hecho del vientre de la mujer un lugar muy peligroso para un feto.

Estoy de acuerdo con que la Iglesia no debe ser forzada a aceptar el matrimonio entre homosexuales, ni tampoco sus prácticas en lo que se refiere a doctrina deben ser sujetas a presiones políticas. Personalmente, creo que la Iglesia está proporcionando a la humanidad un gran servicio por estar clara acerca de la homosexualidad y su naturaleza desordenada y su peligro para la sociedad.

La Iglesia católica siempre ha dado la bienvenida a los homosexuales, pero no así a su estilo de vida. Puede que no sea un punto de vista popular, pero ha sido la enseñanza consistente de la Iglesia. El matrimonio gay está siendo empujado dentro de nuestra garganta para que lo traguemos y a eso lo llaman discriminación y/o derechos.

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Viernes 14 de agosto de 2026