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"¡Dios santo, hasta cuándo sin agua potable!"

Por: Redacción 07/09/2016

 

Si hablamos de "desarrollo", así entre comillas, debemos alertar que en Panamá este se ha planificado, siempre, sobre los espacios poblacionales urbanos. Las áreas rurales han sido doblemente marginadas. A excepción de la década de 1970, en donde las campiñas recibieron el impulso como nunca antes, incluida la definición de un tipo distinto de representación política (los 505 representantes de corregimiento), lo que ha sido característico es la falta de respuestas hacia estos poblados con calidad de vida cero. Aún de la danza de los millones, de megaproyectos, ha habido para con lo rural un total abandono y los servicios básicos, como es el agua potable, están ausentes, aunque en las áreas pobres concentradas en la urbe también se afronta la fatalidad de la falta del líquido vital.

Recuerdo que en la época de aperturas de caminos, de carreteras con asfalto en comunidades apartadas, de agua potable llegando a algunos puntos del país, de los servicios de "salud igual para todos", entre otras facilidades, estos beneficios en cuanto a la costas de Colón -en particular en costa arriba- estuvieron siempre ausentes. Es más, la carretera que conecta al corregimiento de Nombre de Dios con Viento Frío, Palenque, Miramar y Guanco no fue acondicionada sino hasta después de la invasión (1990) por los norteamericanos para asuntos de seguridad. En estas comunidades no se conoce el agua potable; se consume agua traída de los ríos que por lo general se ve interrumpida por los constantes daños, en tiempo de lluvia y en tiempos de sequía. No ha sido posible la construcción de una potabilizadora, aun cuando hablamos de un distrito, como lo es Santa Isabel, con seis corregimientos (Playa Chiquita, Guanco, Miramar, Palenque, Viento Frío, Nombre de Dios). Esta limitante ha impedido a esta hermosa región apostar al turismo, pero y principalmente que su gente goce de este derecho tan fundamental.

Son poblados hermosos por su geografía, por sus playas y palmeras, por la brisa y sus arenales. Pero, la acción gubernamental ha hecho poco, para no decir nada. Ante esta realidad, de poca actividad económica, una parte de la población emigra a la ciudad en busca de mejores oportunidades. Pero quedan niños, adultos, abuelos en espera de soluciones que se prometen, pero no llegan. Ahora, hemos conocido una noticia alentadora, siempre que no quede en una promesa más. En reunión reciente, el representante de Palenque, además del diputado del circuito y otros funcionarios, dieron a conocer los adelantos para la "construcción de una potabilizadora". Ello representa una solución esencial. Son cinco millones de dólares depositados para tal efecto, más estudios que se adelantan, pero que enfrentan la incertidumbre de la directora del Idaan que, según ahí se dijo, no ha dado el aval a una obra tan fundamental.

Cómo entender, con todo el progreso alcanzado en Panamá, con las enormes edificaciones, con el metro y la ampliación del Canal, que a tan solo una hora y 30 minutos de la ciudad de Colón, existan comunidades que no conocen el agua potable, viéndose obligados a tomar el líquido sin la debida purificación; que no hay un solo centro de salud con los insumos básicos de equipamiento, y médicos, ni se diga. Es esta la historia que no se quiere. Désele solución al pueblo.

Director del IDEN, Universidad de Panamá.

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