Diputados deben hacer la mejor elección de su nuevo presidente
El próximo 1 de julio se escogerá al nuevo presidente de la Asamblea Nacional, momentos en que la imagen de ese órgano del Estado ha ido empeorando, por lo cual los diputados oficialistas tienen un gran reto de elegir entre sus compañeros al que más transparencia y capacidad posea para el consenso.
Dentro de la lista de aspirantes hay tránsfugas, diputados con los mayores niveles de ausentismo al Pleno y a las comisiones de trabajo, y figuras que en nada ayudan a mejorar la tan cuestionada imagen del Legislativo, por lo cual se debe empezar a descartar a aquellos que están en ese círculo y a analizar los nombres de políticos más responsables.
El nuevo presidente de la Asamblea debe ser una persona que demuestre con hechos y no con palabras que hay intención de cambiar para bien. Demostrar que está dispuesto a que haya más transparencia, que tenga moral para exigirles a sus colegas diputados que asistan tanto al Pleno como a las comisiones permanente de trabajo; y que tenga la capacidad de consensuar con los opositores sin que se registren actos tan bochornosos como se han dado en el periodo que está por terminar.
La Asamblea Nacional, como el primer órgano del Estado, debe ser un lugar donde se permita el debate de ideas y donde se presenten propuestas para el bien del país, donde cada quien defienda sus puntos de vista, pero sin caer el “show” político que cada vez le resta más credibilidad a los diputados y a la clase política en general.
Sin dudas, la Asamblea seguirá siendo cuestionada, teniendo en cuenta que de los tres órganos del Estado es el más accesible tanto a los medios de comunicación como a la ciudadanía, pero en cosas elementales como la asistencia, la transparencia y la participación en los debates, los diputados deben demostrar que hay un compromiso de ir mejorando.
