default

Diputados y “lealtades” políticas


Los diputados de Panamá vienen, desde hace décadas, practicando una estructura de “lealtades” políticas que sólo provoca recelos y resentimientos allí donde mudan sus nuevas inscripciones partidistas. El caso más reciente es el de Abraham Martínez, hasta hace poco diputado del PRD (inscrito ahora en CD), quien antes había pertenecido a otros dos partidos políticos. Martínez es uno de los últimos casos que obliga a cuestionar las supuestas lealtades de los políticos, particularmente de los diputados. Por lo demás, es absurdo pensar que alguien pueda tomarse en serio la supuesta lealtad de tales tránsfugas políticos. Lo único que logran estos diputados es dinamitar la escasa confianza que se tenía en la Asamblea Nacional. Pero los diputados no están solos en el minado campo de las deslealtades políticas y la incierta legitimidad de la representación político-partidista del órgano legislativo. El principal punto de fricción en la clase política se origina por los evidentes intentos del Ejecutivo de crear una ruptura interna al principal partido de la oposición, PRD, lo que viene haciendo cada vez con mayor claridad. La maquinaria del poder funciona así: quebrar lealtades legislativas (¿cómo?), mudarlos al partido en el poder y “sumar” al gobierno a una cadena de nuevos adeptos (arrastran la clientela del diputado en cuestión) que, aunque con menor notoriedad, refuerza los círculos del partido en el poder. De seguir así no valdrá la pena votar por los diputados en las próximas elecciones, pues no sabremos dónde quedarán ni con quién.