Discapacitados
Una propuesta de profundo espíritu humanitario fue anunciada por el presidente Ricardo Martinelli en el acto de entrega del primer desembolso del programa Ángel Guardián, dirigido al apoyo económico a personas con discapacidad severa y pobreza extrema. La iniciativa presidencial consiste en otorgarles a las personas discapacitadas descuentos en la compra de medicamentos, transporte, consumo de comida, servicios médicos privados.
Anteriormente una medida similar fue vetada debido a que no se contaba con una reglamentación que con investigaciones previas de campo, se determinara el statu quo de la persona discapacitada y se certificara si requiere apoyos sociales y económicos. La Secretaría Nacional de Discapacidad (Senadis) elabora el reglamento de certificación de la discapacidad y pobreza extrema, que debe ser la antesala de la nueva ley.
Por otro lado, el mandatario anunció que el pago mensual del programa Ángel Guardián se elevará de $80 a $100. No cabe duda de que podrá mejorar la condición humana de los discapacitados de estrecha situación económica con la asignación de los descuentos que reciben jubilados y pensionados.
Las estadísticas del Senadis indican que alrededor de 55,000 personas tienen algún grado de discapacidad física. Buena parte de los discapacitados labora en empresas privadas y públicas, de conformidad con la ley que señala el porcentaje laboral. Pero hay una proporción que no está en condiciones de subvenir su propio sustento. Estas personas serían materia de los descuentos en medicamentos, consumo de comida en locales privados, transporte, cinemas y espectáculos públicos y otros ítems.
En el rubro de descuentos de consumo de comida será propicia la oportunidad para revisar la disposición vigente y precisar que el mismo debe aplicarse a la suma total de la factura de consumo y no en forma parcial y discriminativa como suelen hacerlo algunos locales. No debiera dejarse resquicio legal alguno para que el descuento sea sujeto de interpretación unilateral. Debe aclararse que el descuento por consumo se aplica también a la comida de venta rápida, de suerte que no se distorsione el espíritu de ayuda social a jubilados, pensionados y discapacitados debidamente certificados.
Habría que considerar, si fuera posible, que la persona discapacitada que no labora pueda ser auxiliada para convertirse en agente de satisfacción de sus necesidades, obviamente, sin extralimitación de sus reales posibilidades físicas. Una evaluación médica determinaría si con el adiestramiento laboral y el entrenamiento físico puedan lograrlo. Mientras tanto, el subsidio del programa Ángel Guardián, más las exoneraciones y descuentos, fortalecerán la ayuda humanitaria del Estado.
La Federación Nacional de Discapacitados recomienda que descuentos similares a los de jubilados y pensionados debieran sentar una igualdad de oportunidades que incluya a todos los discapacitados, aunque no estén en pobreza extrema. Panamá está en vanguardia de la legislación social de apoyo a jubilados y pensionados, que se refuerza con el programa Ángel Guardián y la ley de descuentos a personas discapacitadas.