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Disciplina y responsabilidad

Por: Redacción 23/10/2015

La moralidad apareció en los primeros grupos humanos para protegerse entre ellos; siguió la moral individual basada en la buena fe. Al perderse esta, se establecieron leyes escritas que regulaban la manera en que los ciudadanos debían vivir en comunidad.

Entre los valores que funcionan en las actividades que desarrolla el individuo en donde se desenvuelve sobresalen la disciplina y la responsabilidad, que no patrocinan la improvisación. Considérese lo que sucede hoy en día en nuestro entorno.

POCOS CUMPLEN CON LLEGARA LA HORA CONVENIDA. NINGUNA CONFERENCIA O ESPECTÁCULO COMIENZA A LA HORA SEÑALADA, SIEMPRE HAY EXCUSAS. NO SE LES DA IMPORTANCIA A LAS HORAS QUE SE PIERDEN POR EL INCUMPLIMIENTO DE LAS ASIGNACIONES PROGRAMADAS; PARECIERA QUE EL TIEMPO ES COMO EL AGUA, HAY MUCHO

La sociedad panameña es cortoplacista e improvisa casi todas las tareas que emprende. Le inculcaron el pensamiento que asegura que rogando a Dios todo saldrá bien y no fracasará. Con eso empieza una huelga, una disputa o un conflicto. Lo que nunca toma en cuenta es que la contraparte también pide ayuda a Dios. Es cuestión de apostar más y mejores oraciones.

Asimismo se inicia la discusión de una ley en la Asamblea Nacional, la inauguración de una obra pública y otras actividades del Estado. De esa manera también gobiernan algunos su vida, su hacienda y, con suerte, el Estado. Cuando las cosas no salen, expresan: "Dios proveerá" o si salen mal le echan la culpa a: "Dios no lo quiso".

Mídase con estos valores la hora panameña. Pocos cumplen con llegar a la hora convenida. Ninguna conferencia o espectáculo comienza a la hora señalada, siempre hay excusas. No se les da importancia a las horas que se pierden por el incumplimiento de las asignaciones programadas; pareciera que el tiempo es como el agua, hay mucho. Cuando llega a viejo, se lamenta de no haber ocupado mejor su tiempo, de no haber hecho cosas más útiles para sí mismo y para la sociedad. No cumplir el compromiso indica que no le importa con los demás; significa que se tiene en poco a los otros. Es la ética egoísta del yo soy quien importa y hago lo que me parece.

Préstesele atención a los docentes. Piensan que el tiempo es un recurso renovable, que existe en abundancia y tienen sin cuidado el que se malgasta en las huelgas; ya se recuperará. Ese es uno de los factores que tiene a la educación tan atrasada.

Los hogares si acaso funcionan. ¿Son disciplinados los padres? ¿Son responsables de la conducta de sus hijos o de las propias?

En los colegios: ¿son disciplinados los estudiantes y los docentes? Obsérvese cómo algunos dirigentes les faltan el respeto a las autoridades tanto de los colegios como a las del Ministerio de Educación. ¿Es eso buen ejemplo? A eso se debe la falta de respeto de los jóvenes hacia los mayores y a la autoridad.

Los políticos se llenan la boca declarando que sus colectivos son democráticos, empero, lo que se observa es falta de disciplina y responsabilidad de los perdedores que no aceptan las decisiones, que previamente habían jurado aceptar, aprobadas por la mayoría. Lo más difícil de lograr, el consenso, también es repudiado, esto es falta de espíritu de comunidad, individualismo puro.

Sobre estos valores puede decirse que algunas organizaciones autodenominadas sociedad civil están actuando como los políticos, con la diferencia de que no existe un Tribunal Electoral para su regulación. Sus miembros son seres humanos como los de los partidos, con los mismos vicios y pocas virtudes, por eso actúan de manera similar.

En estos días se han planteado dos temas importantes para la vida política del país: uno sobre el financiamiento público de los partidos que se discute en la Comisión Nacional de Reformas Electorales, del cual hice un artículo publicado en este periódico el 23 de junio de 2015, y el otro sobre la ley de descentralización, que conlleva traspaso de grandes sumas de dinero y de poder de decisión a los municipios, lo que quiere decir que se distribuye una tremenda responsabilidad a mucha gente y que, pienso, oficializa el caciquismo local que nunca ha dejado de existir. ¿Tienen las autoridades que manejan dineros disciplina y responsabilidad? ¿Han rendido alguna vez cuentas de lo que han gastado?

El contralor ha declarado: "El éxito del proyecto de descentralización dependerá de la transparencia y honestidad con que se manejen los recursos que se destinarán a las juntas comunales". ¿Cómo se controla la codicia, fuente de toda corrupción?

Parece que se quiere reforzar la partidocracia amparada en la ley para mejor dominio de un partido sobre los demás. Es la atomización de la autoridad y allí está el dominio, en la anarquía al perderse la autoridad central.

Insisto, los panameños carecemos de cultura de disciplina y responsabilidad.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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