Disculpas reiteradas, igual a impunidad
Las disculpas abiertas y frontales del Presidente de la República cada vez que ha habido situaciones poco claras en su administración, han merecido elogios y reconocimientos. Si algo ha sabido hacer el mandatario en cada una de las situaciones delicadas que ha vivido su gobierno durante el primer año ha sido asumir la responsabilidad de los hechos, auto-criticarse y renovar compromiso. Eso está bien, pero la disculpa supone la enmienda, no la reiteración del error, y eso comienza a observarse con preocupación en algunos niveles de la actual administración.
Una y otra vez en la alcaldía capitalina, luego en la Autoridad Nacional del Ambiente, lo que concluyó con la destitución de una alta funcionaria y ahora se habla del Ministerio de Desarrollo Social, sin dejar por fuera el desastre de Bocas del Toro. Algo está sucediendo que se escapa al control del gobierno, y a eso hay que prestarle atención.
