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A diseñar la escuela de excelencia


Si se educara en una escuela diseñada para la excelencia no se distinguiría entre la vida fuera o dentro de la escuela, y dentro de sus paredes se visualizaría un universo de aprendizaje en un ambiente abierto y participativo.

Esta escuela estará diseñada para aprender desde la experiencia vivencial, los participantes se apropiarán de herramientas como: conocer, comprender, hacer, ser, sentir, enriquecer y transformar el mundo en que viven, todo esto, se entiende como competencias básicas (actitudes, valores, capacidades y destrezas); con proximidad a la naturaleza en un entorno real, para que lo que se aprenda sea útil.

Los jóvenes de este siglo tienen todos los insumos para cambiar el mundo, pero no es posible cambiarlo sin cambiar sus reglas, las normas no escritas y, sobre todo, los valores que cada uno viste desde edades tempranas. Es por ello que la juventud requiere un sistema educativo acorde a sus necesidades y a sus múltiples inteligencias. Una escuela que siga fortaleciendo los valores, con conciencia crítica y ecológica.

Las nuevas metodologías que se emprenden desde el Ministerio de Educación (Meduca), proponen una transformación total de los enfoques para alcanzar escuela de excelencia, ahora se quiere enseñar a pensar y no a repetir, se busca investigar, crear e innovar pero por el propio estudiante; es necesario entonces despertar la pasión por aprender y que tenga conciencia para qué estudia; el profesorado es parte de ese diseño de la escuela emprendedora. Su reto es reaprender y volver a enseñar para la vida, pasar de un modelo que ha reinado por décadas, el de transmisión de conocimiento, a uno basado en la detección de oportunidades y en la experimentación, en la que se aproveche el error para crecer, la imaginación, la creatividad para innovar y la sensibilización para detectar y atender las contrariedades que se presentan.

La escuela que pretendemos diseñar es a favor de toda la diversidad, para ello se requiere el apoyo de los cuarenta mil docentes en ejercicio para crear en los más de setenta mil estudiantes la capacidad de producir cosas nuevas, resolver problemas de manera original, tener flexibilidad mental, cuestionar sus propias hipótesis.

Para diseñar esta escuela solo necesitamos sentimiento de aceptación, confianza, entusiasmo, pasión y educación continua por parte de todos los actores; de igual forma, un espíritu investigador para enfrentar los nuevos conocimientos, contar con estrategias para el aprendizaje constante, para desarrollar una visión de futuro, sentido crítico e iniciativa, y finalmente, renovar la mirada y percibir el ambiente libre de prejuicios; huir a la rutina para propiciar un espacio de aprendizaje por competencias para vivir felices en un mundo globalizado. Ahora trabajamos para que todas las escuelas sean ejemplos de trabajo conjunto para el desarrollo integral en la formación de comunidad de excelencia.

Educadora.