Diversidad y homofobia
El 7 de junio se presentaron más de 145 abogados a la Corte Suprema de Justicia para oponerse al matrimonio igualitario, haciendo gala de la razón jurídica y la doctrinaria idea de que lo que no está en la norma no existe, hicieron sus descargos muy bien sustentados, por supuesto.
Según estos abogados, el “matrimonio igualitario” viola la estructura constitucional del país y el derecho de la familia, suponemos que la tradicional, porque a lo largo de la historia de la humanidad esta ha evolucionado considerablemente, como lo demostró Friedrich Engels.
Además, señalaron que el matrimonio igualitario atenta contra la relación binaria (hombre y mujer) que sería el fundamento de la identidad republicana, e incluso denigra la condición humana.
Solamente pensar en cómo se sentirían los miles de personas con preferencias sexuales hacia otras del mismo sexo que escucharon que su relación, por no estar en la norma no existe, que está en una zona del no ser o que su relación es una denigración a la condición humana, es acongojante. Estos razonamientos nos retrotraen a lo peor de los tiempos oscuros de siglos pasados.
¿Si las personas bien ilustradas en derecho piensan así, cómo lo harán los que reproducen el sentido común proveniente en su mayoría del ideal ascético cristiano? Tanto de unos y de otros, la homofobia es latente.
A la heteronormatividad heterosexual “le choca” el amor entre las personas del mismo sexo, lo expresan cada vez que pueden.
En la coyuntura, mucho ayudaría la aclaración terminológica de qué quiere la comunidad LGBTI, si es “matrimonio igualitario” o si es “unión civil igualitaria”, lo primero contiene cualidades que estarían en contra de los valores y costumbres de la sociedad panameña, por eso en cualquier sondeo se evidencia el rechazo total, apoyándose en la biblia y tal; en cambio, lo segundo allanaría el terreno para el respeto a la diversidad, a los derechos humanos de las personas que tienen preferencias sexuales distintas, pero le corresponderá a la comunidad LGTBI definir su propia agenda.
Como sociedad, debemos estar abiertos a la diversidad, como bien lo señaló Carlos Monsiváis: “La diversidad permite movilizaciones más vigorosas y persuasivas” para hacer conciencia al respeto a lo distinto.
Investigador en la Facultad de Humanidades - UP