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División delicada


REDACCION / PANAMA AMERICA

La empresa privada ha sido determinante en el éxito que ha tenido Panamá en los últimos años. La dinámica empresarial ha sido muy eficiente hasta posicionar al país como modelo a seguir en toda la región.

Las marcadas diferencias que han surgido entre el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP) y la Cámara de Comercio de Panamá son para alarmarse.

Dos organizaciones empresariales fuertes que aglutinan a las principales empresas del país y que son claves en el desarrollo económico no logran consensos cuando se trata de reaccionar ante la situación del país.

Diferir en opiniones es válido en un país democrático, lo que no es admisible es convertir esas diferencias en un problema con repercusiones nacionales.

En medio de los conflictos entre los empresarios, es irresponsable tratar de especular sobre las causas de esa disputa. Decir que los empresarios o los líderes de los gremios mantienen una relación comercial con el Estado no es una novedad, por lo contrario, la mayor parte de los proveedores del Gobierno son los empresarios privados, afiliados a la Cámara de Comercio y al CoNEP. Así lo admitió ayer el propio presidente de la Cámara de Comercio, Irving Hallman.

Más allá del morbo que se pretenda generar al margen de esta situación es importante que los empresarios lleven sus problemas a la mesa del diálogo. Los problemas del país se deben solucionar con la colaboración de todos los sectores de la sociedad, entre ellos los empresarios, que son parte fundamental en todos los proyectos del país.

No es sano tratar de convertir el país en un caos y después tratar de sacar provecho de las controversias para ganar espacios políticos frente a la sociedad.