Doble derrota
Los investigadores electorales anuncian amplia victoria demócrata mientras Trump continúa rectificando sus discursos, reorganizando su equipo electoral. En definitiva esta posibilidad significaría doble derrota, para el partido y el candidato. Además, históricamente volveríamos a los tiempos de Franklin Delano Roosevelt en la disputa de los partidos tradicionales.
El tema migratorio y todos los aspectos de gobierno que apuntan al sueño americano de bienestar, en una mayor potencia mundial, constituyen la médula electoral.
También resulta muy controversial e influyente los estados de opinión, con gran peso en las futuras elecciones. Las respectivas personalidades, donde Hillary Clinton denota más estabilidad, agregando experiencia política, inclusive de gobierno, aunque fuere algo discutible. En ese punto pudiera agregarse el apoyo de los expresidentes Clinton y Obama.
El lenguaje Trump, un tanto altisonante, popular, acompañado de su consigna sobre la grandeza norteamericana que su pretendido gobierno podrá alcanzar, ha ganado las simpatías de la militancia republicana, presumiblemente más lejos, ha llamado la atención de muchos observadores y público. Al mismo tiempo ha producido una reacción al reverso, especialmente en las filas oficiales del Partido, preocupado por mantener el control del Congreso, así como el triunfo presidencial.
Otro factor que se observa en la política norteamericana es un cambio importante en la juventud, en las distintas etnias, de diversos orígenes en la migración, muchas ya nacionalizadas, en el sentido político más participativas, también pequeñas fuerzas con mayor militancia.
Este porcentaje creciente, ya es capaz de influir de forma determinante en las elecciones, y ocupar más puestos en los distintos niveles de la administración pública.
Definitivamente las expectativas electorales son sumamente mayores, diferenciadas, sorpresivas para los políticos, partidos y distintos grupos sociales que inciden en la problemática.
El resultado en los comicios electorales dará una respuesta inesperada para muchos de los aspirantes, rige una gran incógnita.
Falta muy poco tiempo, 8 de noviembre próximo, para los cambios que puedan intentar los candidatos y sus respectivos partidos, a este momento los criterios de los electores, en su inmensa mayoría, están tomados, es prácticamente imposible llegar a conclusiones, solo el conteo en las urnas mostrará los vencedores tanto para el futuro presidente, como para los candidatos al Congreso y demás cargos. Sin embargo, la mayor ansiedad se encuentra en los partidos políticos ante la mejor interpretación política de la nación en manos de sus respectivos dirigentes. Veremos la magnitud de la derrota para uno, y de la victoria para el otro.
Arquitecto y periodista