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Doble discurso


Hace unas semanas, el mandatario anunció la posibilidad de que el Hipódromo Presidente Remón fuera trasladado de lugar, porque el deporte y la "chinguia" no van de la mano, siendo recibido con agrado por unos y con molestia por otros.

Lo cierto es que, de momento, los juegos de azar en Panamá, ya sean cartas, caballos, billetes, gorditos, chances clandestinos, dados, ruletas y todo tipo de apuestas, solo han traído dolores de cabeza a miles de panameños que han apostado los pocos bienes que tienen, perdiendo todo su dinero y, en muchas ocasiones, hasta su familia.

El Gobierno tiene bajo su mando la LNB, cuya visión es "Una Lotería Nacional de Beneficencia moderna y competitiva, que contribuya en forma creciente al desarrollo del país y a la solución de los problemas de los más necesitados".

Los aportes que recibe el Estado por la venta de billetes son sustanciales, al igual que los recursos que destina para hacer labor social con los más necesitados, pero de allí a que sus directivos estén impulsando nuevos juegos de azar parece un completo disparate.

El director de la LNB informó que planifican la emisión de la "Lotto" electrónica, parecida a la de Estados Unidos, con la colaboración de la empresa privada para ahorrarse el costo de inversión de $35 millones.

De acuerdo con el funcionario, para garantizar la transparencia se haría con una compañía que se escoja en un acto público internacional, en la que ambas partes reciban el 50% de las ganancias.

El gancho que utilizarán para promover este juego es que el primer premio pagaría $3 millones; sin embargo, ls autoridades no se han puesto a pensar en el impacto negativo que generaría en una descompuesta sociedad.

Muchos panameños han caído en las garras de las apuestas con el sueño de un mejor futuro, pero la realidad es y sigue siendo otra, pues siguen gastando el dinero de las obligaciones del hogar y eso es lo peligroso.

El rumbo de las autoridades ha variado, ya que deberían apostar, en el mejor sentido de la palabra, a rescatar a las personas con problemas de ludopatía. ¡Basta de doble discurso!