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Doble equivocación


El retorno a Panamá de Manuel Antonio Noriega empieza a generar gran expectativa en la población, en los medios de comunicación y, en especial, en la clase política, pues muchas de sus figuras tuvieron nexos cercanos con el ex dictador.

Ya se cumplieron los trámites más delicados para que Francia lo extradite a su país de origen y Noriega haga frente a los crímenes por los cuales fue condenado en ausencia. Ese debe ser el fin único de su retorno y no el de enrarecer el ambiente con este tema.

Hace días, el expresidente Torrijos colgó en su Twitter (red social), que "la invasión y el General Noriega son episodios ya superados. Mi gobierno hizo todo para traerlo. Confío que su regreso no vuelva a dividir a los panameños". Estos dos aspectos están totalmente alejados de la verdad. Una doble equivocación.

Tras la invasión de Estados Unidos, el pueblo panameño jamás ha podido superar el dolor por los centenares de muertos que provocó una innecesaria intervención bélica para sacar del poder a una persona.

Para quienes con los bombardeos perdieron familiares, a los que nunca pudieron enterrar, y su humilde vivienda en El Chorrillo, esta jamás será una prueba superada.

Solo se debe asistir a los camposantos de la ciudad el 20 de diciembre de cada año para ver la demostración de dolor e impotencia de muchas personas que, 20 años después, aún sufren las secuelas del conflicto armado.

Además, la historia que rodea a Noriega es y será polémica, por lo que hizo y por lo que sabe.

Solo han pasado unos días desde el anuncio de su extradición y tan solo el lugar donde será recluido es tema de debate. Las autoridades habilitan dos pabellones especiales en la cárcel El Renacer y, en el peor de los casos, estaría en la de máxima seguridad de La Joyita.

Esta figura, cuya sombra retrotrae al país a su oscuro pasado, no puede recibir ni fueros ni privilegios, tal cual lo establece la Constitución; sin embargo, el Gobierno Nacional deberá garantizar su seguridad mientras cumpla su condena. Solo el tiempo dirá si estuvimos preparados para su regreso.