Domingo negro
El triunfo de Mariela Vega en el circuito 7-2 volvió a infligir otra derrota contundente a la colusión electorera del PRD y el panameñismo. Con pruebas evidentes del apoyo oficial directo al sufragio que es prohibido por la Constitución; con la presencia de los dirigentes máximos del PRD y el panameñismo; con matones, pistolas y dinero a manos llenas, el pueblo santeño no se dejó intimidar y reiteró la voluntad popular expresada en los comicios de mayo.
La diputada de Cambio Democrático (CD) Mariela Vega fue víctima de una infame campaña de insultos personales, como antes lo fueron Carlos Afú y Noriel Salerno. Los diarios y la TV oficialistas creyeron que creando un clima exagerado sobre la corrupción podían ganar las elecciones impugnadas. No pudieron amedrentar a los descendientes de los hombres y las mujeres de La Villa de Los Santos que en 1821 rompieron las cadenas de las fuerzas militares de la opresión.
CD ganó las elecciones del circuito 7-2 en los comicios de mayo en los que el PRD y el panameñismo presentaron candidatos por separado. El gobierno que negoció los votos del PRD para nombrar al contralor Federico Humbert volvió a tejer otra componenda para que ganara en las elecciones impugnadas el candidato PRD.
José Luis Varela y Benicio Robinson llegaron al circuito para poder demostrar a sus adherentes que la alianza política tiene el aval de las cúpulas. Pero la torpeza política no les advirtió comprender que hoy la situación es peor, los socios del enjuague político reparten puestos públicos solo para sus manzanillos.
Los habitantes de Los Santos, muchos de ellos campesinos y obreros de las haciendas azucareras de la industria licorera, están golpeados por las consecuencias inflacionarias del control de precios, el desempleo, la decadencia de la producción agrícola y otros efectos truculentos contra la economía popular.
Este cuadro general económico y social contribuirá a que los diputados impugnados de CD derroten a la coalición PRD-panameñismo que anteriormente vencieron por separado. Se anularon elecciones legítimas del CD con el pretexto apañado por el Tribunal Electoral de obras públicas influyentes en el electorado provincial. Pero ahora, sin obras públicas, desde las filas de la oposición, con votos de los partidos de gobierno, los diputados del partido que dirige el expresidente Ricardo Martinelli repiten los triunfos en forma holgada.
La inteligencia popular desbarata las manipulaciones mediáticas. Los comentaristas de la TV progobierno no saben cómo explicarle a la gente las tres derrotas sucesivas de los candidatos coludidos por la alianza oficialista.
Cálculos aritméticos elementales revelan que la suma de los votos de los candidatos del panameñismo y el PRD en las elecciones de mayo dan cifras superiores a los votos de los postulantes de CD. Pero sumándose los votos del panameñismo y el perredismo estos bajan aparatosamente.
Es que los panameños sabemos que el gobierno de Martinelli fue superior y otra cosa muy distinta es el gobierno de Juan Carlos Varela. Martinelli fue el motor incansable del desarrollo económico panameño. Hoy el país está paralizado. No hay nuevas inversiones. El delito campea en todo Panamá. Si se repitieran las elecciones, perdería Varela.