Domingo Turner y el 9 de Enero
Seguramente ningún patriota aportó más desde su proyección en la política y la jurisprudencia panameña que Domingo H. Turner, con su libro “Tratado Fatal” y su conducta cívica, posesionada en la historia, en próceres a nivel continental, y en nuestros mártires del 9 de Enero.
Dedicó los mejores años de su vida en abrazar las causas populares en Dolega, su pueblo natal, donde el enfrentamiento lo llevó al borde de la muerte, a la cárcel en David, posteriormente a Las Bóvedas, en el mismo recinto donde estuviera Victoriano Lorenzo, en el umbral de su fusilamiento.
Participó en las actividades revolucionarias contra el dictador venezolano Vicente Gómez, y siempre fue solidario con todos los movimientos de liberación en el Continente. Su mayor esfuerzo lo ejecutó sobre su patria, y su talento jurídico fue su mayor obra, que culminó en el ensayo Tratado Fatal, cuyo objetivo termina en la demanda sobre la soberanía panameña con el Canal de Panamá.
No existe una exposición jurídica más elocuente sobre el llamado Tratado del Canal de Panamá de 1903, que la obra maestra de Turner, desglosada en tres ensayos y una demanda (Historia y Planeamiento, Vicios Constitucionales, Soberanía y Jurisdicción) finalmente ante el Congreso de la República. Calificó el Tratado de 1903 de ilegítimo, impositivo, inconstitucional y nulo, demanda que también elevó al Tribunal Supremo de Justicia.
Nuestro pueblo está lleno de valores en sus hombres y mujeres que nos han dejado páginas de combate, de lucha ejemplar, por nuestra nacionalidad y futuro. No podemos dejarlas en el olvido. Como Domingo H. Turner acudimos al llamado. Nuestra bandera que escaló el Cerro Ancón no descenderá.
Nuestra poeta insigne, Amelia Denis de Icaza, como nadie, cantó al Cerro Ancón, que guardaba las huellas de su paso, formando su corazón en las faldas de la cima idolatrada.
El hermoso poema, inspirado desde su niñez, alcanzó la descripción bellísima de aquel centinela avanzado de nuestra soberanía conculcada. Para nuestra poetisa no había regreso libre para aquel ícono de nuestro Canal, ya no era el mismo que disfrutó, de espléndida belleza y agreste hermosura, donde sus sueños de amor, ilusiones, llegaron con los pájaros del hábitat.
En sus estrofas finales cantaba, ya no eres mío, idolatrado Ancón.
Todos ellos, juristas, poetas, estudiantes, combatientes, unidos por generaciones alcanzaron por fin la victoria, sobre la franja canalera, nuestro recurso básico.