Don Chencho
El arquitecto Inocencio Galindo Vallarino, ”Don Chencho” para muchos, para sus cercanos parientes “Tio Chencho” entregó su alma al creador el 7 de octubre de este año, durmiéndose plácidamente en el lecho donde estaba recluido hace años. Nació en 1913 y en enero próximo llegaría a la edad de 98 años. Casi centenario. Pero indiscutiblemente una vida plena de un gran patriota panameño. Se nos fue un grande.
Chencho y Meri, un binomio humano que donde quiera que participaban le daban prestigio a cualquier celebración. Me hago a la idea de que no faltarán sus biógrafos más entendidos que yo, que publicarán sus memorias.
Circunstancias coyunturales me dieron la oportunidad de tratarlo sobre todo en la Isla Contadora, siendo su huésped a la mesa, luego de las celebraciones dominicales mientras tuvieron su residencia en la Isla, gesto que no terminaré de agradecer. Poco a poco, fui escuchándole sus historias y sus experiencias en la vida nacional tanto en el campo profesional privado como en la vida política de este país. Recuerdo que antes de perder la vista, que trató por todos los medios de salvarla con visitas a expertos fuera del país, me habló del proyecto de La Luz del Ciego con la idea de ayudar a los videntes a progresar y hacer su vida más útil. Me sorprendí al ver que les instaló computadoras para ciegos, aun hoy día sigue ese proyecto funcionado.
Una placa a la entrada del templo de la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes reza así: “Este templo es expresión de agradecimiento a la Virgen de Lourdes de Inocencio Galindo Vallarino y su esposa (Doña Meri Q. de Galindo) y del fervor de los feligreses y devotos siendo párroco el Presbitero Fidel Puig. Fue dedicado solemnemente por el Arzobispo Marcos Gregorio McGrath el día 23 de noviembre de 1991”. Aunque a la vista de todos sin embargo, muchos, como suele suceder, nunca la han visto, pero que consta de la gran fe y acción de gracias de los esposos Galindo por el “milagro” de la recuperación de la voz perdida de Doña Meri, luego de un viaje al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
Cuento lo siguiente, en cierta ocasión un profesional serio me preguntó ¿cómo hago yo para tener la fe de Chencho? Como yo no tenía la respuesta, me limité a decirle que la fe es un don gratuito de Dios que hay que apreciar y cultivar con las prácticas cristianas. De todas maneras su fe católica fue proverbial y la demostró en la gran prueba de su vida cuando perdió a su único hijo, Ricardo, de donde nació la Fundación Ricardo Galindo de cuyo patrimonio se sostienen en parte proyectos de impacto social, como la Obra Mercedaria del Chorrillo, el Seminario Mayor San José, el Patronato Luz del ciego, y otras obras como becas en el Sindicato de Industriales y muchas otras obras más. Hasta pronto, amigo, tus realizaciones quedarán como el monumento del que habla en poeta Horacio: “Aere perennius”, más perenne que elbrnce.
