Donación: presión o transparencia
El gobierno panameño dio a conocer finalmente el origen de la donación por $750 mil dólares que hiciera el presidente de la República, Ricardo Martinelli, a quince ONG del país. Según se conoce, el dinero que recibieron las diversas organizaciones no gubernamentales, sin que se le explicase en aquel momento la procedencia y los motivos de dichos fondos, se trata de una donación que recibió el gobierno de la empresa operadora de casinos, Club Flush Entertainment, Inc.. La información se da mediante una nota del pasado 8 de septiembre del presente, firmada por su gerente, Gino Canales, donde se afirma que el propósito de la misma es “para necesidades humanas de nuestro país”.
Por desgracia esta donación ha tenido muchas lecturas, pese a que el presidente insista que las críticas son sólo una campaña sistemática de desprestigio en contra de su gestión. Sea como fuera, lo cierto es que nadie en Panamá debe recibir donaciones, no importa su candorosa procedencia, sin que se den explicaciones suficientes y, además puedan ser debidamente verificadas más tarde por las distintas entidades del país que deben velar por la transparencia de los dineros que se mueven en la sociedad. Si esto se hiciera siempre muchos dolores de cabeza nos ahorraríamos.
Aquí no estamos ante una mala fe de los críticos o de exceso de ingenuidad gubernamental, sino del cumplimiento celoso de los deberes ciudadanos de cada persona para cumplir siempre, con absoluta transparencia, cada acción social o pública que se requiera en materia de donaciones.
