¿Dónde está mi regalo?
Es Navidad, para unos, tiempo de reflexión, para otros, tiempo para compartir, para regalar y para los comercios, tiempo para vender. ¿Cuál es entonces el espíritu que en la Navidad? Podemos asegurar que el pensamiento está puesto en la fiesta, los regalos, paseos y por qué no, uno que otro el compartir con la familia; pero ¿qué se está celebrando?, pues pareciera no tener mucha importancia qué es lo que se celebra, más importante es celebrar, ya que abunda la comida, los regalos, las bebidas de toda clase.
Si debajo de un árbol de Navidad no apareciera el regalo de alguien, la pregunta estaría inmediatamente, “¿dónde está mi regalo? Es por eso que vemos los centros comerciales abarrotados de gente comprando, las calles invadidas de carros, las aceras intransitables por la invasión de vendedores ambulantes, lo que lejos de promover un ambiente de paz, concordia, disfrute, se convierte es en estrés, incomodidad, impaciencia y hasta violencia.
El 25 de diciembre de cada año se conmemora este gran acontecimiento en todo el mundo cristiano, fecha que habría de servir para meditar en la grandeza de aquél sin igual Maestro, para practicar su mensaje de amor a través del servicio, la compasión, justicia, y por qué no, de los obsequios que sean portadores de nuestro aprecio por aquellos a quienes obsequiamos, pero ante todo, a través de la sumisión, de la obediencia a las leyes divinas que fueron transmitidas por tan gran portador de su palabra.
Con las palabras “Venid benditos de mi padre porque tuve hambre y me diste de comer… en verdad os digo que quien hizo esto con uno de vosotros lo hizo conmigo”, Jesús nos dejó bien claro que el trato que damos a nuestros semejantes es el trato que le damos a Él.
Aurora Franco
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Colaboradora.