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¿Dónde está nuestra Sarah Palin?


La vieron simpática y joven. La tomaron por tonta. No ayudo que no la prepararan adecuadamente para ser candidata a vicepresidente. Ni que los asesores de la campaña presidencial republicana pasada cometieran error tras error con ella. Mucho menos ayudó el “gobierno” de Bush. La declararon desahuciada políticamente sin conocerla.

Ahora le habla a millones desde el mismo sito donde lo hizo el Dr. King. Ahora rescata de una segura derrota a su antiguo mentor John McCain. Ahora todo candidato republicano que se respete la busca. Su libro se vende por millones. Muchos se equivocaron cuando creyeron que lo de Sarah Louise Heath Palin, periodista y licenciada en Ciencias Políticas, era un experimento fallido del aparato político del Partido Republicano norteamericano. Luego de la derrota en las elecciones pasadas, esta ex Alcaldesa y ex Gobernadora del estado de Alaska se tomó su tiempo para reflexionar sobre lo sucedido, y se puso a trabajar.

No ha cambiado su discurso político. Es que ahora la escuchan. Ha mejorado sus debilidades y pulido sus capacidades. Es igual reina de belleza que cazadora. Lo mismo es amante de la tecnología que del ejercicio físico. Mantiene un discurso coherente sobre los valores familiares y la primacía de Dios en su vida. No era marketing político, era que la tomaron por tonta. No se si llegará a Presidente, pero hoy es una líder real que hay que tomar en cuenta. Más ahora que el cambio que tanto prometió Obama no llega o lo hace a cuenta gotas. Conozco otros lugares donde pasa lo mismo.

En Latinoamérica estamos por comenzar a ver el surgimiento de mujeres jóvenes con fuerte pero incipiente liderazgo; sin aspavientos politiqueros y con sentido del deber. En México el nombre Gabriela Cuevas pronto sonará familiar, por poner un ejemplo.

En Panamá los partidos políticos deben procurar darle ese empujoncito que requieren futuras líderes para que sean un verdadero cambio. Mujeres que oxigenen el ambiente político electoral de campañas vacías y sin contenido con discursos cambiantes según la conveniencia. Hoy soy militarista, mañana no. Ayer era civilista, hoy reprimo. Basta. Creo que las jóvenes panameñas están llamadas a cambiar esto. Tanto el gobierno como la oposición tienen en sus filas miembros con gran futuro: Ana Giselle de Vallarino, María Cristina González, Jessica Ledezma, Elsa Fernández Aguilar, María Inés Castillo, Gladys Bandiera, Aura Mora, etc. Para esto, creo que las cúpulas partidistas deben promover su mejor educación política y democrática posible, que descubran bien las interioridades ideológicas y los principios doctrinales que profesan y sobre todo, brindarle los espacios que requieren para convertirse ya no una esperanza sino en ser las que elevaran el discurso político que tanto nuestro país espera.

*Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.