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¿Dónde están los poetas?

Por: Redacción 03/09/2014

Dicen que los poetas y los escritores en general son los mejores fiscales que calibran la conducta de los gobernantes y de todos los poderes de un país. Está el caso tan sonado en Francia de la injusticia que se cometió contra el judío Dreyfus que por la persistencia de Emilio Zola en su Yo acuso logró que el militar fuera reivindicado, tras haber sido despojado de todos sus grados.

En nuestro país se está dando el caso de que las mejores plumas en los distintos géneros literarios y hasta artísticas están mimetizadas y solo se sabe que sus autores existen acompañados de algunos tintos o almuerzos privados y han enfrascado sus relaciones bajo toldas familiares o capillas amigables muy cerradas.

Hubo épocas en nuestro país en que todos disfrutábamos de excelentes columnistas como un Nacho Valdés, con su Vibraciones; Ramón H. Jurado con Puntos Cardinales; a un Joaquín Beleño con Temas Áridos; a Gil Blas Tejeira con Simpatías y Diferencias; a un Mario Augusto Rodríguez con Macheteando, a un Carlos Iván Zúñiga con Camino Abierto y a muchos otros poetas y escritores que eran fuertes críticos de nuestro gobernantes.

Valga la pena mencionar al Frente Artístico César Vallejo, fundado por el poeta Álvaro Menéndez Franco, a quien acompañábamos un poco más de una docena de miembros en que durante varias décadas mantuvimos una combatividad especialmente contra el mal gusto en la literatura, como fueron algunas obras pornográficas premiadas en el Concurso Ricardo Miró, y exaltamos en distintos actos a destacadas figuras de nuestra literatura a más de que individual o colectivamente, siempre nos hacíamos presentes, de un sentir en los distintos diarios sobre cualquier anomalía a nivel nacional.

Entonces, me pregunto dónde están esos poetas y escritores que plasmen sus opiniones frente al acontecer nacional e internacional, que andan solapados, apresurados únicamente en una novela, un libro de cuentos, ensayo u obra de teatro, con el fin de ganarse un premio más, una medalla y pergamino y luego sus libros pasen al olvido apolillados sin que un número considerable de lectores los conozca. Por qué no se pronuncian contra el silencio que se han impuesto las autoridades educativas en las novelas nacionalistas de Joaquín Beleño, como “Luna Verde” y tantas otras sobre el estado colonialista que existía en la ex Zona del Canal.

Hay una variedad de temas que los poetas y escritores pueden abordar para que logren solventar la desaprobación que algunas veces existe en algunos diarios y que en la realidad editorial debemos respetar en el rejuego de la democracia.

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Viernes 7 de agosto de 2026