Dos años…
A dos años de gobierno Martinelli vale la pena resaltar algunos puntos.
El mejor éxito se exhibe en materia económica, que siguió las pautas de la administración anterior y se han adecuado nuevas. Esto dio como resultado muy bajo desempleo, ajuste en los salarios mínimos, tasa extranjera de inversiones muy alta y buen ritmo.
Dentro de esa realidad económica hay otra que apunta al sector social; la pobreza del tercio de panameños no ha mejorado, los asalariados en términos reales reciben menos, y la inflación se ha elevado al 7%. Es verdad que se puede sentir un leve alivio con la beca universal y cien a los setenta, pero éste pareciera disolverse en el alto costo de la vida. En este último punto aún no hay luz al final del camino. El gobierno apuesta en este renglón a la cadena de frío, pero ésta no puede verse como una solución sin una planificación del sector agropecuario aunada a una política arancelaria cambiante que provoque un descontrol en la agenda del productor. Si el país logra ser autosuficiente en la producción de los productos básicos de alimentación, ¿de qué sirve una cadena de frío? No basta el compromiso de seguridad alimentaria, porque el término abre el compás para la importación, y de acuerdo a organismos internacionales esta prevista una escasez en los próximos años que elevará el precio de la comida. El gobierno ha fallado en la agenda agroalimentaria y la complementaria que debía ponerse en marcha con la firma del TPC con los EU.
En materia de seguridad aún no existe un plan coordinado con resultados efectivos, mas bien se percibe una lucha por el poder y liderazgo en la materia que impide un avance. La infraestructura vial y de carreteras, de concretarse, modernizará la ciudad dramáticamente y mejorará el tráfico. Quedan pendientes algunos pilares básicos para el desarrollo del país; la reforma educativa integral quedó rezagada, la calidad de la enseñanza. De la mano la reforma sanitaria a nivel de prevención y en la estructura de atención al usuario en miras a transformar la atención de salud.
La modificación del sistema judicial está empantanado, las manzanas podridas siguen empañando la labor de quienes tratan de hacer su trabajo. Sistema pervertido con técnicas que invitan a la mora judicial, justicia que pareciera ser selectiva en su alcance e injusta en sus tiempos.
Falta prestar atención a la debilidad institucional pues el crecimiento del país no puede surgir sin esta estructura. Los ruidos políticos no son positivos, se asustan los inversionistas.
