Drama humano
Las protestas indígenas han marcado negativamente esta semana. Millones de dólares en pérdidas y cientos de personas nacionales y extranjeros afectadas.
Estar tres días atrapados en medio de una zona complicada en las montañas del Oriente de Chiriquí no es fácil. Las limitaciones de alimentos, agua y otros enseres desesperan a la persona más paciente.
Los conductores de los camiones de carga que se encuentran varados desde hace más de 80 horas decidieron sumarse a las protestas. Mientras que muchos visitantes extranjeros no tienen opciones y deben permanecer en esta zona.
Las posiciones han sido radicales de algunos dirigentes indígenas que solo quieren negociar con el presidente Ricardo Martinelli y el presidente de la Asamblea. A pesar que altos funcionarios de gobierno intentaron sentarse en la mesa de negociación los indígenas no cedieron y mantuvieron su protesta.
El puente aéreo que se implementó ayer ha resuelto parte del problema, pero todavía permanecen cientos de personas sin poder movilizarse desde y hacia Panamá.
La negociación debe ser el vehículo para levantar esta protestas, sin embargo es lamentable que grupos políticos se estén aprovechando de la situación para sacar provecho político.
También sería un error utilizar la represión como alternativa para despejar la vía. Es una zona montañosa que los indígenas conocen mejor que nadie y sería exponer a miles de personas.
Es reprochable que algunas organizaciones sindicales estén convocando a protestas masivas en medio la crisis de San Félix.
El diálogo debe matenerse como la mejor opción en este conflicto, donde debe prevalecer el interés de la mayoría de los ciudadanos.
