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Droga – legalización - dicotomía


Elaborar una pregunta sobre algo que realmente interesa a la gente y presentar una respuesta capaz de sorprenderla, es el primer paso para desafiar la siempre cómoda, práctica y reconfortante “sabiduría convencional” (algunas veces errónea, inexacta y hasta hipócrita).

Hagamos, pues, el intento; “¿Cuál es la razón principal por la que más y más niños (de menor y menor edad) continúan incorporándose u organizándose en pandillas?”

Hecha la pregunta veamos la respuesta; “La extraordinaria demanda y consecuente rentabilidad de un producto denominado Droga”.

Mientras exista demanda habrá oferta, sea esta ilegal o legal. En Economía el modelo de oferta y demanda describe la interacción en el comercio de un determinado bien. Demanda es la relación de bienes que los consumidores desean y están dispuestos a comprar, y Oferta es la cantidad de bienes ofrecidos por los proveedores.

En su libro “Sociedad, Violencia Juvenil y Seguridad ciudadana” un aporte para la reflexión, el profesor Alfredo Graham Rodríguez hace constar que en el territorio nacional coexisten un total de 226 pandillas juveniles plenamente identificadas (marzo de 2010). Esta chocante estadística resultado investigativo de una realidad, debiera proyectarnos y concienciarnos hacia lo que está ocurriendo en otros lares.

Es obvio y notorio que la política de prohibición a las drogas ha tenido desastrosas consecuencias para el mundo (en especial para Latinoamérica); semejantes a las que se vivieron durante los años veinte del pasado siglo en los Estados Unidos de América por razón de la proscripción al alcohol. Pero en vez de reconocer el fracaso de dicha política, los gobiernos en especial los denominados de primer mundo siguen despilfarrando ingentes recursos y atentando aún más contra las libertades de los ciudadanos en un esfuerzo inútil por detener el comercio ilegal de narcóticos.

Legalizar las drogas mitigaría significativamente los aterradores efectos derivados del actual enfoque prohibicionista. El caso de México y su estrecha relación con el mayor consumidor (demanda), Centroamérica, Colombia, Perú y Panamá resultan relevantes para todo análisis.

Circunscribir la trama de la droga dentro de un marco meramente moral/ético, es desconocer la diversidad en los vicios y costumbres del ser humano producto de su natural imperfección. Aquellos que quieren ver la realidad como un jardín florido libre de alimañas sujetos a la perfección de un mundo fantasioso, apenas se asoman a la calle tienen que afrontar el contraste con la realidad que les dice que; no todo es tan bello como se lo imaginan.

Dado que el problema es mundial, la solución debe ser global, liderando el camino aquellos países con altos ingresos per cápita y un insaciable consumo (demanda).

Entender que la droga es por sobre todo un tema económico y de salud, facilitaría resolver la encrucijada en que nos encontramos.

Miguel A. Boloboski Ferreira.