Dudosa intención
La desfachatez con la que actúan los miembros de la clase política panameña no deja de sorprender al resto de la población.
Esa lista de doble discursos y faltas a la ética la lideran, por supuesto, los diputados de la Asamblea Nacional.
Una prueba de ello es que, históricamente, el diputado que más se ha ausentado de su trabajo, con permisos o no, ahora es galardonado con una de las comisiones más importantes de ese Órgano del Estado.
Los partidos políticos en el poder están premiando la incompetencia y el juega vivo de sus más acérrimos defensores, enviando un mensaje negativo a la juventud, tan ávida en estos momentos de buenos valores morales.
¿Con qué cara los responsables de proponer y aprobar leyes en beneficio del pueblo pueden exigir su cumplimiento, si ellos no lo hacen?
En ese listado ahora ingresa el mismo ex presidente de la Asamblea, quien ha decidido abandonar su curul por un año, pero cobrando y dejando a su hija en el cargo, para ocupar el cargo de representante de corregimiento, por el cual también fue electo en las pasadas elecciones.
Si bien la ley no lo prohíbe, ya es hora de que la sociedad exija que una persona no pueda aspirar a dos cargos de elección popular, pues de ser electo, durante los cinco años de mandato no podrá ocupar ambos cargos a la vez y frena la legítima aspiración que tenga otro posible candidato.
El concejal ha manifestado que abandonó su cargo como diputado para impulsar proyectos en su comunidad. ¡Qué gran falacia!
Ahora que será parte del Consejo Municipal de Panamá, muchas dudas ya generan las intenciones de quien hace días se adjudicó ser el cerebro del transfuguismo en los últimos dos años en Panamá.
Con estos hechos queda en evidencia que el propósito de este mal llamado “padre de la patria” no es otro que seguir aplicando la fórmula mágica para obtener nuevos adeptos y tomarse el control de una institución que, al igual que la Asamblea Nacional, la integran personajes con baja solvencia moral.
