Dudosos aliados
La moda en Panamá es conformar frentes, alianzas y grupos que se atribuyen la representación de la ciudadanos.
La mayoría de estos movimientos surgen precisamente de sectores interesados en temas ambientales, políticos y hasta económicos.
Es difícil entender cómo estas personas intentan apoderarse de los temas considerados sensitivos para el país.
Son capaces de convocar a manifestaciones y en algunos casos llamar a la desobediencia, como sucedió hace unos meses en Colón y en la capital.
Aunque hablan de movimientos independientes, están repletos de intereses particulares. Muchos de esos autoproclamados “líderes” están involucrados directamente con partidos políticos de oposición y trabajan para aspirantes presidenciales o diputados.
La población no puede dejarse engañar de estos personajes que hoy cierran una calle y exigen respuestas al gobierno, y a los pocos días aparecen pidiendo el voto de los ciudadanos.
No es honesto lo que hacen estas personas que en ocasiones también se amparan bajo las famosas alianzas o frentes para desprestigiar a las personas.
Es un país democrático donde todos tienen derecho a expresar lo que piensan. Sin embargo, sería más serio si muchos de estos políticos se quitan la careta y hablan con franqueza a la población.
En verdad no cierran calles porque están preocupados por los problemas sociales, por lo contrario buscan es poder político.
En las próximas elecciones muchos de los que protestan estarán en una papeleta buscando un cargo público. No es un problema nuevo, ha sucedido por muchos años.
Los aprovechadores nunca faltarán en la política criolla. Se aprovechan de las necesidades para vender su imagen.