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Dura batalla


Los delincuentes no han dado tregua en estos días. Las calles están más peligrosas que de costumbre y los estamentos de seguridad se han visto obligados a reaccionar ante casos graves de asaltos y secuestros.

Los criminales están al acecho y es justo reconocer que la Policía Nacional ha logrado reaccionar eficientemente a sus ataques.

La población exige más seguridad porque de nada sirve un crecimiento económico si los criminales se toman los barrios y mantienen atemorizados a los comerciantes.

La estrategia policial que se ejecuta es buena y hay que reconocer que una vez suceden los hechos delictivos se activan los operativos.

Es un esfuerzo conjunto en el que la población también tiene la responsabilidad de colaborar con información que permita dar con la captura de los antisociales.

En los últimos casos que se han registrado, en los que han muerto varios de los delincuentes, también ha quedado evidenciado que existen serios problemas con la portación ilegal de armas de fuego.

Las bandas poseen armas automáticas y hasta fusiles de asalto, mientras que muchos policías todavía tienen que jugarse la vida con pistolas viejas. A pesar de esta desventaja, son capaces de enfrentarse a los criminales.

La renovación de la flota vehicular de la Policía Nacional también ha sido clave para atender las emergencias, sin embargo es necesario seguir invirtiendo en más tecnología que facilite la batalla contra los delincuentes.

Existen algunos temas que deben ser evaluados en conjunto por la sociedad civil y el Gobierno. La reactivación de los vecinos vigilantes y comercios vigilantes es necesaria. La guerra contra el hampa no se detiene y es un asunto de todos.