default

¿Durmiendo con el enemigo?


Después de varios años  de  comer, bailar y saltar deciden terminar su relación. Todos se enteran de lo ocurrido y en las calles no se habla de otra cosa que no sea de su divorcio.

Aunque se prometieron estar juntos, de la noche a la mañana no se pueden ni ver. Cada uno decide seguir sus vidas, pero hay un problema.

A pesar de todo el conflicto público, deben seguir en la misma casa aunque con condiciones diferentes. Todo lo que suceda dentro de esa casa puede salir a la luz pública. Ahora conviven, pero con distintos intereses y aspiraciones.

Algo así sucede en el Gobierno. El vicepresidente de la República, Juan Carlos Varela, es ahora un opositor declarado del Gobierno del  presidente Ricardo Martinelli. Aunque ambos dicen ser amigos, lo que han declarado, uno del otro, no son precisamente palabras de amistad y aliento.

Por derecho constitucional, Varela puede asistir a los Consejos de Gabinete y tener voz, más no voto. Eso  significa que  el nuevo opositor podrá conocer de primera mano cada uno de los detalles que se discutan entre los ministros y el jefe del Ejecutivo.

Con un Gabinete dominado por Cambio Democrático, el presidente del Panameñismo deberá jugar sus mejores fichas. Será una oposición interesante, sobre todo conociendo de ante mano que tiene aspiraciones presidenciales.

Hacer oposición sentado en la misma mesa con las figuras de gobierno puede transformarse en un dolor de cabeza para los oficialistas.

En la Asamblea Nacional los diputados panameñistas, que decidieron apoyar la segunda vuelta electoral, están en la mira, mientras que los  perredistas, que han coqueteado con el Gobierno, serían claves al momento de aprobar proyectos de ley impulsados por el Ejecutivo.

Un gobierno convulsionado no beneficia a nadie. Una oposición responsable que ofrezca propuestas a los ciudadanos fortalece la democracia.

El Gobierno ha cometido errores graves y el manejo de las crisis ha sido deficiente. No se puede pedir estabilidad y abrir frentes de batalla cada vez que se pueda.