Duro efecto
En los primeros días de ejecución de la Ley Zanahoria en la ciudad capital solo hubo molestias y sanciones.
Los amantes de las fiestas se acostaron más temprano y los empresarios que viven de las actividades nocturnas advierten que las pérdidas económicas son cuantiosas.
La medida promulgada por el Órgano Ejecutivo y acatada por los distintos municipios del país pretende reducir la violencia y la criminalidad en las calles.
Algo que ha sido puesto en duda por los gremios empresariales que abogan por mayor presencia policial y una estrategia más eficiente.
Cuando se entra a analizar los efectos a corto plazo de esa medida se podría definir que centenares de personas han quedado sin empleo, muchos comerciantes ya evalúan si es negocio mantener abiertos bares y discotecas.
La economía podría sufrir sobre todo en lo relacionado al turismo, a pesar que los responsables de ese sector sostienen que no habrá problemas.
El gobierno nacional junto a los alcaldes del país deberían sentarse en algún momento a evaluar todos los escenarios.
Si se reduce el movimiento comercial nocturno también se bajará la recaudación de impuestos y la economía informal que se genera cerca de las zonas de diversión.
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) y el Ministerio de Seguridad deberían también rendir su informe y divulgar los resultados de esta iniciativa.
Si los efectos son negativos y las estadísticas de violencia y de criminalidad no disminuyen, entonces es justo reconsiderar y buscar alternativas para contrarrestar a los criminales y delincuentes.
