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¡A echarle valor a la vida!


Sí, nadie te ha prometido que la vida iba a ser fácil. Y si alguien con autoridad en tu vida te lo aseguró, se equivocó. Es este un camino original, duro, complejo, incierto, en el que cada uno tiene que imprimirle su estilo propio, encontrar su destino, hacer frente a los obstáculos, aprender de los fracasos, animarse cuando está abatido, y ser fiel a su propio ser y metas. Hay que tener mucha serenidad en todo el proceso, porque las tormentas aparecen cuando menos se piensa, y un buen capitán de barco o un piloto de avión, necesita “sangre fría” en el peor momento de la tempestad. Las crisis son parte de la vida y cada una de ella es un eslabón para adquirir más madurez si sabemos afrontarlas.

La vida es así un camino para emprendedores, para personas valientes que sean pacientes y capaces de empezar de nuevo cuando hay que hacerlo y quejarse lo menos posible.

No estés justificando los errores, ni defendiéndote buscando excusas cuando fallas, ya que esa energía debes usarla, toda ella, para buscar la manera de no cometer los mismos fallos. Y si vuelves a tropezar, no caer en la trampa de sentir lástima de ti mismo, sino de levantarse con rabia, con coraje, sacudirte el polvo y continuar.

La vida es un camino que otros han hecho antes, y vale la pena estudiar cómo lo hicieron, seguir el ejemplo de los héroes y santos, pero sabiendo que el sello personal de una obra, la más grande, la de vivir, lo pone uno y por eso, nadie puede recorrer el sendero por ti ni llevarte de la mano; es tu camino, es tu vida.

En este caminar irás sumándote al camino de otros que contigo luchan por mejorar diariamente. Ellos al igual que tú tienen el derecho a que se les respete en su “ritmo” de superación y juntos, apoyándose mutuamente, ir alcanzando metas. No es fácil el camino por razón de los mil obstáculos que aparecen. Son tantas las ofertas de caminos “medio hechos” o de senderos falsos que al final conducen al despeñadero. Los “profetas de la mentira” anuncian paraísos que no son más que espejismos. Todos al final prometen la felicidad donde solo hay vacío. El engaño siempre está “a la vuelta de la esquina” y cuando llegan los problemas, desaparecen sin dejar rastro.

Nunca creas en el “triunfo fácil”, en coger “atajos” llamados trampas para conseguir lo que quieres. Los Bolívar, Morazán, Churchill, Luther King, Gandhi, Francisco de Asís, Teresa de Calcuta, y todos héroes anónimos se hicieron a base luchar, fracasar, volver a empezar, no rendirse y suplicar al Dios de la Vida, sabiendo que con Él cualquier cosa es posible, porque con Dios somos invencibles.